Poco antes de emitir en directo la conferencia de prensa de Solari previa a Clásico de Liga, Real Madrid Televisión lamentó la designación del árbitro Undiano Mallenco e hizo un exhaustivo repaso de sus errores en partidos recientes o no tanto. Acto seguido, y con similar detalle, lamentó que Mateu Lahoz fuera el encargado del VAR, pues, según se quiso demostrar, es otro árbitro que tiene por costumbre perjudicar los intereses del Real Madrid.

La beligerancia del canal madridista ya no es siquiera objeto de controversia. Se ha asumido con asombrosa naturalidad que Real Madrid Televisión ignore en lo posible las derrotas de los equipos que representan al club, o que mantenga en antena un programa cuyo único fin es ser látigo de los periodistas críticos. Quienes lo defienden sostienen que la televisión de un club de fútbol debe ser forzosamente parcial, incluso fanática; quienes disentimos pensamos que el Real Madrid tiene una historia demasiado grande y brillante como para verse amenazada por la parcialidad.

Que la televisión madridista no sea un medio de difusión/promoción, sino de defensa, responde a lo que podríamos denominar como la línea editorial del club. El Real Madrid señala como enemigos a todos aquellos que practican un pensamiento disonante por muy madridistas que sean. El último ejemplo es Álvaro Benito, destituido como entrenador del Juvenil B por sus comentarios críticos en el Carrusel de la SER tras el Clásico de Copa: “El problema es que hay jugadores muy, muy, muy lejos de su nivel, y hablo de Casemiro, que para mí no está ni para jugar un minuto en el Real Madrid. Y Kroos… cuando va el viento a favor, navegamos fantásticamente, pero cuando viene en contra no sacamos ni el barco al mar…”.

Considero que Álvaro Benito, como empleado del club, debió poner freno a su ataque de sinceridad. Pero entiendo, al mismo tiempo, que su credibilidad como madridista en los medios exige que, en determinados momentos (un 0-3, por ejemplo), tenga un pensamiento crítico. Comprendo que en el club se haya podido torcer el gesto; lo que no me entra en la cabeza es la destitución fulminante. Da la sensación de que una frase más o menos inoportuna tiene más importancia que su trabajo al frente del Juvenil B (segundo en la liga, con un partido menos) o que su influencia en los medios como representante de un madridismo moderno y dialogante. Insisto: el juicio de quien defiende una causa con obediencia militar carece de valor. Y tal vez a partir de esta reflexión se pueda explicar la escasa audiencia de Rea Madrid Televisión a pesar de la enormidad de su público potencial.

Sorprende que alguien tan inteligente y tan madridista como Antonio García Ferreras no haya replicado en Real Madrid TV (incluso en la comunicación del club) el modelo de éxito de La Sexta. Que el canal esté orientado a la izquierda no impide que tengan cabida las opiniones más conservadoras, de tal modo que nadie está excluido del debate. Cuando uno está convencido de sus ideas no tiene miedo de contrastarlas. Supongo que es la diferencia entre la ideología y la propaganda. Entre defender ideas y seguir consignas.

1 Comentario

  1. Para mí es ética y profesionalmente incompatible trabajar en el Real Madrid y en programas donde se discute la gestión del club.Es como si un directivo de Coca Cola participase en foros donde se discute el consumo de este tipo de bebidas.Los comentarios y críticas hay que hacerlos de puerta hacia dentro.

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