El Real Madrid lleva varios partidos ilusionando a sus aficionados con su juego y sobre todo con sus resultados que se cuentan por victorias. Hay muchos factores que han podido influir en esta transformación. Planteamientos tácticos, acertar en cada partido con los 11 mejores, fomentar la competencia entre la plantilla, motivación, etc.

Sin embargo aunque todo lo apuntado puede haber sido importante en el cambio producido en los jugadores lo verdaderamente trascendental ha sido la frescura física que están demostrando. La generosidad en los esfuerzos no está supeditada al reloj. La cabeza de los jugadores está puesta en la portería contraria porque las piernas responden.

Rectificar es de sabios y mantenerse en el error es de necios. Se partió a principio de temporada en una planificación física errónea y Solari cuando se hizo cargo del equipo detectó las carencias del equipo en esta parcela y priorizó en los entrenamientos el volumen y la intensidad de las cargas. Con el riesgo que ello conlleva. No se puede entrenar en enero igual que en julio. Y así ha sido por la aparición de lesiones musculares. Pero en este caso el fin justifica los medios. Hay que llegar a los meses donde se deciden todos los títulos en plenitud física.

Y para esta tarea rescató a Antonio Pintus, el preparador físico italiano que trajo Zidane de Italia, país pionero en investigación sobre la preparación física del fútbol.

Pintus está cimentando el rendimiento físico del equipo en dos pilares básicos: aumentar el volumen de oxígeno y la potencia.

El volumen de oxígeno lleva implícito incrementar el volumen minuto (cantidad de sangre que el corazón bombea en 1 minuto) y de esta manera el jugador es capaz de recuperar más rápido los esfuerzos de alta intensidad (0-4 segundos), más de 200 y que deciden partidos.

Y la potencia (Fuerza x Velocidad) con entrenamiento de cargas ligeras y muchas repeticiones. El objetivo muscular será fisiológico, movilizando la grasa que se acumula en la mitocondria, donde se produce la energía del jugador y así se consigue que el I.M.C. (índice de masa muscular) se rebaje y el peso del jugador no aumente. Y también que la fuerza relativa se mantenga intacta (potencia por kilo de peso corporal).

La única fórmula mágica para el resurgir del Madrid está en el ENTRENAMIENTO.

En fútbol todo está inventado.

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