Habrá final en el Australian Open entre los dos primeros cabezas de serie, Novak Djokovic y Rafa Nadal, después de que el serbio también cumpliera con su papel de favorito y venciera sin dificultades en tres sets al francés Lucas Pouille (6/0, 6/2 y 6/2) en apenas una hora y 23 minutos.

En la primera semifinal de Grand Slam de su trayectoria, la presión pudo con el tenista francés, débil con su primer saque (apenas 46% de acierto en el primer parcial y 54% en el segundo) y notablemente nervioso en los momentos claves. De tal modo, el partido fue un cómodo paseo para el número 1 del mundo, que mostró su versión más sólida en lo que llevamos de estas dos semanas en Melbourne. 11 golpes ganadores y un único error no forzado en el primer set y 8 golpes ganadores y otro único error no forzado en el segundo del serbio son algunas de las estadísticas a destacar en unos parciales iniciales que se describen de la misma forma: las dos primeras roturas de servicio del serbio en cada parcial llegaron tras una doble falta al saque de Pouille.

En el tercer set el partido se equilibró algo más, pero Djokovic continuó llevándose todos los intercambios de golpes ante un tenista francés que no encontró nunca el ritmo adecuado del juego, ni la manera de hacer daño a su rival: el francés no gozó de ninguna posibilidad de break en todo el encuentro. De tal modo, el serbio rompió el servicio en el cuarto juego de la manga y ya no se detuvo hasta cerrar al resto la victoria final.

Será la 24ª final de Djokovic en un Grand Slam, una menos que Rafa Nadal, su rival de este domingo (Federer ha jugado 30). Hasta el momento, ambos se han enfrentado en 52 ocasiones, con una ligera ventaja para el tenista serbio (27-25). Djokovic también gana la estadística en finales (14-10), si bien Nadal domina la estadística en Grand Slam (9-5; 4-3 en finales). En Australia hay un único precedente, pero es de enjundia: aquella final de la edición de 2012, uno de los mejores partidos de la historia del tenis (con permiso del Federer-Nadal en la final del Wimbledon 2008). Aquel 29 de enero de 2012, Djokovic terminó llevándose un histórico encuentro tras cinco sets y 5 horas y 53 minutos (5/7, 6/4, 6/2, 6/7 y 7/5). Con el nivel que han demostrado ambos jugadores en esta edición del torneo australiano, la final de este domingo promete ser casi tan inolvidable como aquella. Prepárense.

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