Lástima que la niebla hiciera acto de aparición en Vallecas para dificultar la visión porque la victoria del Rayo ante el Levante fue, como acostumbran ambos conjuntos, un encuentro de nivel sobresaliente. La verticalidad, la velocidad y las ocasiones volvieron a aparecer una vez más en la calle del Payaso Fofó, si bien las innovaciones tácticas de Míchel cimentaron defensivamente, al menos en la primera mitad, al equipo rayista: el técnico madrileño, el único entrenador que no ha sido cesado entre los cuatro últimos clasificados de la categoría (bien por el Rayo), apostó por una defensa con tres centrales y dos carrileros largos y su conjunto se sintió más cómodo en la zaga y profundo por bandas en la vuelta de RDT a la referencia ofensiva. De hecho, apenas hubo que esperar unos segundos para demostrarlo: antes de que se disputara el primer minuto del encuentro, Embarba ya había rematado fuera con peligro un centro desde la banda izquierda de Álex Moreno.

En ese fútbol eléctrico sin centro del campo que tanto se ve en el Estadio de Vallecas y que recuerda a otras épocas y a otros lugares (hoy todavía más con la niebla), las réplicas en ambas porterías fueron reiteradas en el periodo inicial, pero tanto Oier como Dimitrievski sobresalieron debajo de los palos. RDT y Álvaro García se encontraron con el irundarra y el macedonio salvó un mano a mano a Roger en el área contraria antes de que el Rayo se adelantara en el marcador en el minuto 23: Toño alojó en su propia portería un centro de Álex Moreno, uno de los mejores jugadores del choque, que antes había dejado sentados a tres futbolistas rivales tras girar sobre sí mismo y hacer un caño precioso (1-0). Ese tanto hizo que el cuadro rayista se replegara hasta el descanso, si bien las oportunidades continuaron siendo equitativas: Advíncula centró demasiado fuerte con RDT en boca de gol y, acto seguido, Dimitrievski detuvo el lanzamiento de Rochina tras una dejada de Roger.

Sin embargo, el partido cambió por completo tras el descanso, con un Levante dominando el juego y las aproximaciones ante un Rayo, previo paradón de Oier en una falta frontal de RDT después de que Dimitrievski salvara dos cabezazos de Roger, que volvió a demostrar una de sus grandes carencias: permitir ser sorprendido a la contra con el marcador a su favor. El exrayista Rochina culminó con el interior de su pierna izquierda un centro de Morales para empatar de nuevo el choque (1-1 minuto 60) y crear dudas en el conjunto vallecano: las dos victorias ligueras de los de Míchel esta temporada habían llegado tras no encajar ningún gol. En cualquier caso, las dudas del Rayo fueron más ficticias que reales porque, a pesar de que Dimitrievski volvió a erigirse en la pesadilla de Roger, una clarísima doble oportunidad del genial Embarba (primero se topó con el pecho de Oier, después con el exterior de la red) y un cabezazo de RDT, prologaron el segundo tanto rayista: el propio ariete cedido por el Real Madrid remachó al borde del área pequeña el enésimo centro desde la izquierda de Álex Moreno que había sido rechazado por Oier (2-1 minuto 67).

Un tanto definitivo para sentenciar un partido que, pese al tanto anulado a Coke por un claro fuera de juego en el minuto 72, fue apagándose con mayor sensación de peligro para los vallecanos. El Rayo resiste. Siempre. La Franja no se rinde. Nunca. La salvación está a solo una victoria. Dicen que la vida pirata es la vida mejor.

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