Narrativa, la empresa de la que David Llorente es fundador y director ejecutivo, recoge datos y los transforma en textos que parecen escritos por humanos. Un robot que escribe noticias, pero no es periodista; lo cual no quiere decir que en un futuro no muy lejano pueda serlo. Ya existe y no, ya no está de moda. Estamos en el presente, no hace falta mirar al futuro. Se llama Gabriele, pero no tiene nada que ver con la pionera máquina de escribir que en 2018 cumple 150 años de historia. De hecho, el único parecido razonable que tienen es que escriben. Una con ayuda y otra prácticamente sin ella. Para que la de 1868 funcionase, un humano tenía que teclearla; sin embargo, la actual trabaja por su cuenta, casi por arte de magia. Lo hace de forma automática. Eso es lo que significa progreso, ¿no?

Cada vez más sectores hacen uso de la Inteligencia Artificial (IA) para analizar datos y generar contenido, sobre todo los medios de comunicación y más concretamente el área de deportes. Los Angeles Times en 2014 fue el primero en informar de un terremoto gracias a Quakebot, otro bot (robot, en lenguaje popular). AP y Reuters fueron de las primeras agencias de noticias en utilizar tecnología de este tipo para producir textos de índole deportiva. Y Washington Post la usó también para la cobertura de los últimos Juegos Olímpicos. Hay países más reticentes que otros, sobre todo europeos, pero en España, a Gabriele, la IA de Narrativa, ya la utilizan El Confidencial, Sport, El Periódico, El Español o El Independiente. Podríamos estar leyendo sus artículos sin darnos apenas cuenta. Hecho que no sé si habla especialmente bien de nosotros o de dicha tecnología. Su aparición genera dudas y despierta cierta preocupación en las redacciones. Es aquí donde surge el debate: ¿acabarán los bots sustituyendo a los periodistas?

A su favor: pueden ayudar a aumentar la audiencia de un medio, a los reporteros a hacer su trabajo, enriqueciendo las coberturas con más datos, a atender otros nichos informativos que estaban más descuidados. En su contra: el miedo, cuando menos razonable en los tiempos que corren, a que termine con miles de puestos de trabajo.

Gabriele, además de recoger datos y transformarlos con rapidez en textos que parecen escritos por humanos, sabe idiomas. Probablemente más que muchos profesionales. Sin ir más lejos, conoce perfectamente, entre otros, el árabe. Si la evolución sigue su curso, poco a poco estas máquinas se desarrollarán y empezarán a escribir cada vez mejor, a hablar como lo hacemos nosotros. Quién sabe si dentro de unos años esta entrevista la acaba haciendo un robot, quién sabe si su competencia nos hará mejores. ¿Solo los más fuertes y buenos sobrevivirán o lo harán aquellos que se adapten mejor al cambio? Cuestiones del presente, enigmas del futuro.

4 Comentarios

  1. Me parece un avance estupendo pero ojo!la máquina nunca tendrá emociones o sentimientos.Por eso pueden ser negativos en muchos aspectos.No crea Marcos?.El artículo fantástico como siempre.

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