El próximo fin de semana se jugará la jornada 13 del campeonato de liga, un tercio del total que son 38 partidos. Las convocatorias de la Selección Española y las eliminatorias de la Liga de Campeones apenas están en los inicios.

Sin embargo, en dos equipos de la capital, el Real Madrid y el Atlético de Madrid, las lesiones musculares en un porcentaje muy alto asolan a sus plantillas. Existen muchas razones para explicar por qué se producen las lesiones musculares y seguramente necesitaría otro artículo para aclarar los mecanismos que producen la lesión en un jugador de élite. Sin embargo, podemos afirmar que la «fatiga» no es una causa que lo justifique. Ningún jugador de las dos plantillas ha llegado a los temibles 2.600 minutos de participación que estudios fisiológicos muy contrastados aseguran que en un porcentaje cercano al 30% el riesgo de lesión aumenta exponencialmente. Es imposible. No habido tiempo.

Igual que hemos descartado la fatiga como mecanismo responsable de la lesión muscular por razones obvias, también podemos «priorizar» tres factores en los que todos los profesionales que cuidan la salud del jugador están de acuerdo que son garantía de «minimizar» el porcentaje de la temida lesión muscular. El jugador debe descansar, debe entrenar y debe competir en óptimas condiciones.

En los dos primeros factores podemos incorporar algún matiz en Madrid y Atlético. Algunos jugadores después del Mundial habrán tenido más vacaciones que otros, el entrenamiento de pretemporada habrá sido más riguroso en un lado o en el otro. Qué duda cabe. Pero hay un denominador común en ambas plantillas: ha habido jugadores en ambos equipos que han vuelto a la competición sin estar en óptimas condiciones físicas. Es el tercer factor. Y como consecuencia han «recaído» de su lesión, como los casos de Marcelo y Giménez.

No se puede poner en peligro la salud del jugador por no respetar el protocolo que se debe seguir cuando se produce una lesión. Sea del tipo que sea, articular o muscular. El protocolo es claro y concluyente. Diagnóstico, Fisioterapia, Readaptación y Entrada progresiva con el grupo y después Entrada progresiva a competir. Si no se respetan los plazos, las recaídas están garantizadas.

Y no hay nada que justifique la precipitación de poner al jugador en el equipo titular si no hay un consenso al tomar esa decisión. Y ahí entran entrenador, médico, preparador físico, fisioterapeuta y, por qué no, el propio jugador que conoce su cuerpo y sus sensaciones. Todos deben estar seguros al cien por cien cuando es el momento oportuno de que el jugador reaparezca. Sin fisuras, sin dudas.

Las prisas, para los ladrones y los malos toreros.

Amén.

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