A la hora de hablar de patrocinio siempre nos vienen a la cabeza equipos como el Real Madrid, el Barcelona, escuderías de Fórmula 1 o jugadores como Cristiano Ronaldo, Rafael Nadal o Lebron James, pero estoy seguro que no se nos ocurriría pensar Sandra Sánchez. Una pequeña española de Talavera de 37 años, karateka de profesión y, desde hace unos días, campeona del mundo. Una gesta inigualable de una deportista extraordinaria.

El camino al éxito de Sandra ha sido largo y tortuoso. Hasta los 32 no pudo competir a nivel internacional con la Selección. Superó muchas barreras, entre ellas abandonar la concentración del CAR para cuidar a su madre con cáncer. Un hecho que marcó su carrera.

Después de eso, decidió salir de España. En Australia, Arabia Saudí y Japón buscó inspiración para crecer y desarrollar un mejor kárate. Después de esos años en el exilio regresó a España y a la Selección. A partir de entonces subirse al podio se ha convertido en algo habitual.

Su historia es increíble, su éxito extraordinario, su forma de ver la vida inspiradora… qué oportunidad para muchas marcas, ¿no?

Su lema es: “No dejes de intentarlo y convertirás lo imposible en realidad”. Se trata de un resumen de su carrera y de su vida. Sencilla, luchadora, comprometida y cercana son valores que trasmite en sus conferencias y actos públicos, como embajadora de Universo Mujer, y también, como imagen de empresas como Iberdrola y Pelayo.

El patrocinio debe ayudar a emocionar. Una conexión emocional con una deportista como Sandra Sánchez te hace llegar a la gente de una manera natural a un precio razonable. No todo es fútbol, no todo son cifras astronómicas, no todo son grandes campañas de publicidad y eventos multitudinarios.

Hay deportistas que merecen que les pasen cosas buenas. Hacen mejor el deporte y, por lo tanto, a las marcas que lo apoyan.

1 Comentario

  1. Gracias por compartirnos su excelente página… Un gran ejemplo de vida.. Del Perú contentos por la azaña de la campeona mundial Sandra Sánchez, quien es fuente inspiradora para mi pequeña hija karateca…

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