Hay una serie que está de moda y que aseguran que es extraordinaria: La maldición de Hill House. Intenté verla y no aguanté ni 20 minutos. No estoy para espantos ni dispuesta a sufrir gratis y valoro como insomne crónica que es mejor llegar a dormir pensando en La La Land. Recuerdo un artículo de David Trueba hace años que aún conservo. Se titula El miedo y contaba que había ido a ver una película de terror con un amigo que permanecía impasible mientras él luchaba contra la taquicardia. El amigo en cuestión le explicó después, que los sobresaltos son muy eficaces y que la gente los disfruta porque sabe que es un momento y que pasa sin más. Que a él lo que le daba terror era la vida real. A los culés ya no les hace falta ver La maldición de Hill House para vivir con el susto metido en el cuerpo. Su peor pesadilla se ha hecho realidad: Messi se ha lesionado.

Si hace unos meses nos llegan a decir que el próximo clásico se iba a disputar sin Messi ni Cristiano Ronaldo no nos lo habríamos creído, pero la lesión del argentino y la marcha del portugués son un hecho. Esto es lo que hay y el próximo sábado en el Camp Nou los dos equipos se enfrentarán sin sus dos símbolos. Al Madrid ya se ve cómo le está yendo sin Cristiano: rematadamente mal y nunca mejor dicho, hasta el gol de Marcelo frente al Levante en el minuto 71′ los blancos acumulaban 480 minutos sin marcar, batiendo su propio récord negativo que databa de la temporada 84/85 con 460 minutos sin ver puerta. La gran pregunta es cómo sobrevivirá el Barça sin Messi.

Leo es tan extraordinario que desde que se marchó desencajado de dolor después de una asistencia y un gol ante el Sevilla cuando aún no se había cumplido la media hora, la mayoría de los 88.172 espectadores que acudieron al estadio estaban más pendientes del parte médico que del partido. Serán tres semanas sin él. Se pierde los dos duelos contra el Inter, el clásico, la Copa, el Rayo y el Betis y podría reaparecer en el Wanda Metropolitano tras el próximo parón de Liga. Podría haber sido peor, pero el Barça sin Messi es mucho menos Barça. Como el niño que teme a la oscuridad o a mirar debajo de la cama, los culés tendrán que enfrentarse a su peor miedo porque no les queda otro remedio.

La última vez que Messi se perdió un clásico fue en la temporada 2007 y el Madrid ganó 0-1 con gol de Baptista. En un total de 38 enfrentamientos contra el Real Madrid con el argentino en el campo el Barcelona ha firmado 17 victorias, 9 empates y 12 derrotas en todas las competiciones. Ha marcado nada menos que 26 goles y dado 14 asistencias, pero los números, las estadísticas, no abarcan para describir la sensación de orfandad con la que vivirán los barcelonistas las próximas tres semanas. Habrá que sacudirse el desasosiego porque el Barça tiene la oportunidad de dejar al Madrid de Lopetegui (porque a estas horas sigue siendo el entrenador) patas arriba y herido de muerte a siete puntos si gana el sábado. 

Por mi parte no pienso volver a ver La maldición de Hill House por mucho que me la recomienden. Entiendo que los demás les gusten los sustos, pero yo prefiero tararear Another day of sun. 

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