Para anotar 91 puntos con todavía un cuarto por jugarse se suelen conjugar dos factores: un ataque inspirado frente a una floja defensa. Eso fue lo que ocurrió en el estreno europeo del Real Madrid ante el Darussafaka (109-93). La escasa tensión defensiva del equipo turco no impide admirar el grandioso juego ofensivo desplegado por los hombres de Pablo Laso. Su Madrid juega de memoria y se sobrepone a un mal partido de casi cualquier jugador de su amplia plantilla con suma facilidad. Pero la importancia de uno de ellos es capital para ir despejando el camino (y los lanzamientos de sus rivales) hacia la victoria: Edy Tavares

Con el caboverdiano como ancla, los locales obtuvieron una renta que mantuvieron durante toda la primera parte. En los minutos que pasó en el banquillo la diferencia se redujo hasta los diez puntos. A falta de un minuto para el final de la primera parte Tavares firmó una secuencia de juego perfecta. Anotó dos tiros libres, una canasta bajo el aro y puso un tapón a Savas que condujo a un triple sobre la bocina de Rudy. Quince arriba al descanso y partido finiquitado.

El tercer cuarto, como suele ser habitual, fue la explosión definitiva del arsenal ofensivo de los madrileños. Los triples abiertos, generados tras una gran circulación de balón, se introducían en la canasta cómo si de una piscina se tratase. De esta forma se rozaron los 40 puntos en diez minutos, que acabaron siendo 38. Nada mal.

Más allá del ya mencionado Tavares, es una obligación destacar a la pareja de bases, Llull y Campazzo. Ambos fueron los principales culpables de la fluidez en el movimiento del balón. El argentino firmó solo tres asistencias, pero repletas de magia. El balear logró ocho, además de 13 puntos; y una vez mas volvió a levantar al público del Wizink Center con un triple desequilibrado al son del bocinazo que marcaba el final del tercer cuarto.

Otra de las notas positivas de este partido y del inicio de temporada es el rendimiento de Anthony Randolph. El talentoso ala-pívot apenas fue partícipe del buen hacer del conjunto madridista en la fase decisiva del curso. El club decidió renovarle y él continuar bajo las órdenes de Pablo Laso, renunciando al protagonismo que podría tener en otro destino europeo. El esloveno realizó un trabajo excepcional para lograr recibir la bola en buenas posiciones, algo que siempre se le ha demandado. A esto se sumó su acierto en el tiro exterior (3 de 5 en triples) y su regularidad en la anotación. Si Randolph sigue tan integrado en la dinámica del equipo, las posibilidades de repetir título se disparan.

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