Cristiano Ronaldo acapara estos días las portadas de los diarios en todo el mundo y ocupa las aperturas de los informativos televisivos de parte del universo, aunque no por lo que a él le gustaría. Los titulares no hablan de la consecución de un nuevo Balón de Oro, una Champions o una Eurocopa; su rostro, como ya sucedió hace más de un año, se vincula de nuevo a una posible violación. El caso se remonta a 2009, cuando el portugués coincidió con la modelo estadounidense Kathryn Mayorga en una discoteca de Las Vegas. La presunta víctima ha decidido, casi diez años después, descubrirse y poner una demanda al futbolista.

En abril de 2017, Der Spiegel aseguró conocer la identidad de la víctima que presuntamente había sido agredida sexualmente por el delantero portugués el 3 de junio de 2009 en un hotel de Las Vegas. El diario alemán indicó entonces que Cristiano Ronaldo, un año después de los hechos, habría pagado, en un proceso extrajudicial, por su silencio.

Gestifute, la empresa que lleva la representación del futbolista, calificó el artículo publicado por Der Spiegel como “obra de ficción periodística” y amenazó con denunciarlo. Pocos días después, también en abril del año pasado, el semanario publicó varios fragmentos de la carta que habría escrito la víctima, bajo el seudónimo de Susan K., para que el futbolista fuera “consciente del dolor causado”. Ahora, la pesquisa ha sido reabierta por un juzgado de Clark County (Nevada).

El pasado viernes 28 de septiembre, el mismo periódico dio a conocer el nombre de Kathryn Mayorga y mayor evidencia documental de lo ocurrido en la lujosa habitación en la que se hospedó Cristiano Ronaldo en Las Vegas. Mayorga demanda que el ahora jugador de la Juventus —las acciones del club turinés han caído en Bolsa un 10% en las últimas horas—, le pagó 375.000 dólares (262.000 euros de la época al cambio) para no mencionar el presunto incidente y que le había hecho firmar un acuerdo de confidencialidad. Sus nuevos abogados, que creen que el trato no es válido, y el movimiento Me Too, que ahora cumple un año, parecen haber empujado a la modelo a romper el pacto.

Los nuevos documentos obtenidos por Der Spiegel incluyen el informe médico, presentado a la Policía de Las Vegas el 13 de julio de 2009, y correspondencia con los abogados de Cristiano Ronaldo. El reportaje de la revista contiene, además, declaraciones de la supuesta víctima, que cuenta su versión de los hechos. Según Mayorga, entre otras cosas, recibió tratamiento en un hospital durante dos horas y sus lesiones fueron fotografiadas. Los defensores de Cristiano Ronaldo, evidentemente, no están de acuerdo y ya trabajan para limpiar su reputación, aunque el jugador asegura, a través de las redes sociales, tener la “conciencia tranquila”.

Mientras el asunto se aclara, el portugués ha decidido excusarse de la selección nacional hasta 2019 y Nike, su principal marca patrocinadora, ha comunicado que se encuentra “profundamente preocupada”. Otros espónsores como Tag Heuer, Herbalife o American Tourister podrían pensar lo mismo, aunque todavía es pronto para saber si el este caso terminará como el de otros deportistas que perdieron contratos por diferentes escándalos.

Le ocurrió, entre otros, a María Sharapova con Nike o la relojera Tag Heuer tras dar positivo en un control antidopaje; o a Lance Armstrong, que, al admitir que había consumido sustancias dopantes durante su etapa como ciclista, fue abandonado por empresas como Honey Stinger, Anheuser-Busch o Nike. A Tiger Woods lo abandonaron marcas como Gillette, Accenture, AT&T, Gatorade, Golf Digest y Tag Heuer, después de un extraño accidente de tráfico que sirvió para destapar que estaba siendo infiel a su mujer y que era adicto al sexo. Unas declaraciones homófobas del boxeador Manny Pacquiao en 2016 obligaron a Nike a romper el contrato que les unía desde 2008. También le pasó a Oscar Pistorius, con Nike, BT u Oakley, por la acusación de asesinar a su pareja.

Cristiano Ronaldo no es el primer futbolista, ni mucho menos deportista, en enfrentarse a una demanda judicial como autor de un delito de violación. Robin van Persie fue detenido en 2005, pero dejó de ser sospechoso por falta de pruebas. Robinho fue condenado a nueve años de prisión en 2017. Patrick Kluivert fue declarado inocente en 1997 y, más recientemente, Theo Hernández, denunciado por agresión, también fue absuelto de todos los cargos.

Ninguno de los casos es comparable, pero la aparición de Kathryn Mayorga es, tras su escándalo con la Hacienda española, otra desdicha más para Cristiano.

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