Hace unos días comenté cual sería el perfil ideal desde el punto de vista físico del jugador de fútbol del siglo XXI.

Es obvio que el factor genético tendrá un porcentaje muy elevado en el rendimiento del jugador en un calendario apretado que reducirá ostensiblemente las semanas de entrenamientos. De tal manera que los objetivos en cuanto a duración, volumen e intensidad deben ser muy rigurosos y muy metódicos. Asimismo las pretemporadas actuales irremediablemente sufrirán cambios como consecuencia de los largos y continuos viajes a los que se ven sometidos los jugadores presos de los clubs, que deberán rentabilizar las inversiones millonarias de sus estrellas en beneficio de patrocinadores y como respuesta a países de todo el mundo, que exigen en cualquier época del año disfrutar de las destrezas de los héroes del balompié moderno.

Frente a esta realidad hay que tomar ciertas medidas de preparación deportiva. Y, por ejemplo, las medidas de regeneración hace tiempo que vinieron para quedarse. La Crioterapia (recuperación a través del frío), las cámaras de hipoxia (para la deficiencia de oxígeno en la sangre y en los tejidos) que al permanecer dentro de ellas aceleran la creación de glóbulos rojos, los masajes terapéuticos y las analíticas de sangre, que nos revelarán a través de hormonas como la CPK presente en el músculo esquelético el posible daño muscular y el riesgo de lesión.

¿Cómo ha de ser la planificación? Los micro-ciclos semanales serán mucho más importantes que los mensuales y, por supuesto, que los anuales. El jugador deberá retroalimentarse constantemente con entrenamientos que le permitan alcanzar picos de forma cada 3 días, teniendo en cuenta que los dos partidos semanales, ahora más que nunca, hay que considerarlos prácticas de «alta intensidad».

La ‘Fuerza’ pasará a ser la capacidad «condicional» más importante. El músculo habrá que entrenarlo desde el punto de vista «fisiológico» más que del «estructural», así minimizaremos las enormes tensiones que sufren tendones y ligamentos cuando el jugador a alta velocidad frena y cambia de dirección. Con altas repeticiones y cargas ligeras con secuencias de 30 repeticiones en un 1 minuto y con pausas de 2 minutos completando 3 series por grupo muscular conseguiremos limitar la hipertrofia (aumento de la masa muscular) que nos obliga a consumir más oxígeno del necesario. Evitaremos que los vasos sanguíneos se cierren y la presión arterial suba. Y no comprometemos que, en la misma sesión, se enriquezca también la Resistencia. Y no hay que olvidar que la Fuerza «genera» Velocidad.

Se ha conseguido una vez más gracias a la Fisiología optimizar el tiempo escaso que habrá para entrenar desarrollando en la misma sesión varias capacidades condicionales. Todo este proceso ayudará al jugador, acortando la distancia que existe entre el querer y el poder. En la mayoría de los casos la «actitud» del jugador está en el entrenamiento.

Amén.

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