Suspense caricaturizado, humor negro y dos mujeres compenetradas para hacer que no podamos dejar de admirarlas. Eso es, básicamente, lo que disfrutamos en Un pequeño favor. Basada en la novela escrita por Darcey Bell, la película cuenta la historia de Stephanie (Anna Kendrick), una madre soltera y vlogger aficionada en su tiempo libre, y la de Emily (Blake Lively), una femme fatale que aparece en la vida de Stephanie como su antítesis y accidental mejor amiga. Cuando Emily desaparece de un día para el otro, Stephanie se lanza a la búsqueda de la verdad entorno a la misteriosa mujer que ha puesto patas arriba su vida.


Dirección: Paul Feig
Reparto: Anna Kendrick, Blake Lively, Henry Golding
País: EE.UU
Duración: 117 minutos


La incursión de Paul Feig en el thriller es acertada. Un pequeño favor huele a Pretty Little Liars con un toque más adulto y gamberro. He de decir, que salí bastante sorprendida de la sala (para bien) con el papel de Blake Lively en esta película. Cuando nuestra eterna Gossip Girl deja de ser un florero para pisar fuerte con algún papel que le exige más personalidad que presencia, la californiana responde. Ya lo hizo en Infierno Azul aunque a muchos les aburriese el monólogo sobre la roca, mientras intentaba sobrevivir a una especie de cría de megalodón.

Eché en falta que mi admirado Woody Allen le sacase mucho más jugo en Café Society, pero aquí el maestro decide y no seré yo quien le juzgue. En Un pequeño favor, su personaje (Emily) nos engulle y hasta nos excita por momentos, resultado, por cierto, provocado por un comportamiento mucho más natural y maduro que cuando se la encierra en una urna de cristal.

De Anna Kendrick diré que está fabulosa, pero también, que lo está porque no abandona su zona de confort. Quizá ese fuese el objetivo. La película es propicia para que a Anna despliegue todo su potencial humorístico, pero en cuanto a dejar huella, Lively se la come con palomitas. No por ello la película pierde fuerza, porque precisamente está construida para que soltemos un par de carcajadas gracias a Stephanie y nos agarremos a la butaca cuando Emily camina de frente hacia nosotros. La fórmula funciona y aunque la cinta se vuelve predecible por momentos, este dúo dinámico nos regala un buen rato. Suficiente.

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