Dijo Simeone en rueda de prensa que el derbi será «un partido de hombres, de emociones». Más allá del debate de si es o no un oximorón, lo cierto es que mañana en el Bernabéu se verá una batalla en lo emocional. Porque el partido no puede llegar en un momento de más contraposiciones para unos y otros. Ilusión en el lado colchonero, depresión en el merengue. El mal arranque superado de los primeros, las dudas que generan los segundos cuando han tenido partidos grandes en esta temporada.

Porque el fútbol son emociones y, sobre todo, estados de ánimos. El escenario sería diferente si el partido ante el Atleti hubiera sido el fin de semana después de la Roma. Igual de diferente que lo sería para los rojiblancos si se tuvieran que enfrentar al rival tras el empate in extremis en casa ante el Eibar. Pero el partido es este sábado, caprichosa fortuna, y, aunque Simeone «no le dé importancia» a los momentos de de cada equipo, son esos momentos los que pueden decidir un partido en el que el Cholo llevará a los suyos al «límite emocional», el punto al que deben llegar los jugadores para «responder ante sus equipos». 

En ese «partido de hombres», de hombres sólo en el terreno de juego, 11 contra 11, Simeone tiene dos dudas. Como lo de Giménez quedó en un susto, el Cholo podrá volver a su plan original y alinear a Lucas en el lateral izquierdo, con Giménez y Godín en el centro de la defensa. La primera duda del argentino está en la medular (¿Thomas o Rodrigo?) y la segunda en las bandas (¿Lemar o Correa?). Los cuatro han hecho méritos para estar en la gran cita. Thomas con su presencia y gol ante el Huesca; Rodrigo siendo Rodrigo en cada partido; Lemar ya está aclimatado; y Correa se lució ante el Huesca, aunque no estuviera acertado en el último pase. Problemas del primer mundo. Problemas para un partido que sólo será de hombres en el campo. Fuera será de todas y todos.

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