La espera acaba cansando, pero hay que tener paciencia. Todo llega. Por mucho que algunos no puedan aguardar más la vuelta de la Liga de Campeones. Unos ansiosos porque empiece lo más pronto posible; otros, al otro lado del charco, porque no finalice. Sí, hablo de la Copa Libertadores, que ya se encuentra en sus cuartos de final. Y donde hay claro dominio del fútbol argentino (Independiente, Boca, Estudiantes, River, Racing, Argentinos Juniors, Vélez y San Lorenzo han vencido en alguna ocasión en el torneo), ya que son cuatro los equipos argentinos que continúan a estas alturas de la competición: los citados River, Boca e Independiente, y el Atlético Tucumán.

El azar ha deparado que haya, al menos, un representante albiceleste en semifinales tras el emparejamiento entre River e Independiente. Ambos conjuntos no pasan por su mejor momento en la Superliga (sólo un triunfo cada uno), pero todo cambia con la Libertadores. En el barrio de Avellaneda se encuentra el dominador del torneo, sólo hay que ver el nombre del estadio: Libertadores de América. Entre los avellanedenses y el Madrid se podría hacer una analogía: los argentinos son, con siete títulos, los que más veces se han impuesto en el certamen. Pero ya son treinta y cuatro años sin levantar la copa. Y eso empieza a pesar en el barrio.

No ocurre lo mismo en El Monumental: River Plate fue el último equipo argentino, en 2015, en sumar el campeonato a sus vitrinas. Cuatro son los títulos que distancian a ambos equipos, pero River parte como favorito. A pesar de ser un equipo irregular, River se transforma en las eliminatorias y es capaz de pasar por encima de cualquiera. Si no, que los del Independiente le pregunten a sus vecinos (Racing). No les falta acierto en ataque. Ni en defensa, donde cuentan con uno de los porteros más en forma del momento, Armani.

Buenos Aires tiene al campeón más reciente (River), pero no es el equipo de la ciudad que más Libertadores ha cosechado. Para ello, hay que trasladarse de arrabal. Sólo es necesario coger un autobús y bajarse en La Bombonera. En ese estadio, hay un claro culpable de que Boca tenga más copas que River: Riquelme. El jugón de Don Torcuato ganó tres de la seis xeneizes. En dos de ellas, Palermo fue su muleta perfecta: en la última cosechada por los bonaerenses, en 2007, su actuación fue comparada, salvando las distancias, con la de Maradona en México. Ahora es Cristian Pavón el que más idolatría recibe por parte de la grada: tras recibir ofertas, como la del Arsenal, decidió seguir para ganar el título. Y eso pasa por dejar atrás al Cruzeiro.

Alzarse con el trofeo es algo que no se plantea el Atlético Tucumán. ¿O sí? ¿Por qué no van a poder seguir soñando? En 2015, el ascenso a Primera División era su mayor anhelo. Sin embargo, tras conseguir en 2016 su primera clasificación a un campeonato internacional, las cotas han ido subiendo. Aunque exigir la Libertadores sería excederse. Quién sabe, tal vez los aficionados del Tucumán se disfracen de Don Quijote y los tomen por gigantes.

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