Un día, más pronto que tarde, te levantas, te miras al espejo y no te reconoces. Aunque seas tú, aunque ese cuerpo sea el tuyo, pero sientes que no te pertenece. Realmente es mucho más complejo que eso. Nadie que no haya experimentado esa sensación, sentido esa necesidad de mutar, puede llegar a entenderlo plenamente, por muy empático que sea, ni siquiera está capacitado para explicarlo. Básicamente porque quienes lo sufren tampoco son capaces de hacerlo, a veces es complicado ponerles palabras a los sentimientos, son nuestras actitudes (por momentos, incomprensibles) las que mejor nos definen. Pues Girl lo consigue o, por lo menos, acerca al espectador a esa sensación de desesperación continua, para que pueda ponerse en la piel de esa persona, al menos muy ligeramente.


Dirección: Lukas Dhont.

Reparto: Victor Polster, Valentijn Dhaenens, Nele Hardiman, Arieh Worthalter.

País: Bélgica.

Duración: 100 minutos.


Ser una mujer en un cuerpo de un hombre, o viceversa, es como vivir encerrado en una habitación sin ventanas, al margen del resto, donde no hay oxígeno y tu único destino final parece que es asfixiarte.

Lukas Dhont, con apenas 27 años, sorprende en su debut como director hasta tal punto que ha rodado una de las mejores películas y más sensibles que se recuerdan sobre la transexualidad, dura, pero brillante. Girl, tras salir respaldada del Festival de Cannes, es la candidata belga para el premio Óscar a mejor película de habla no inglesa, empresa complicada (Roma, Cold War).

Aquí, Victor Polster, en una actuación íntima y desgarradora, es Lara, una adolescente nacida en el cuerpo de un niño que sueña con convertirse en bailarina profesional. En Girl, la angustia se apiada de ella, a pesar de tener un entorno comprensivo que la apoya, especialmente su padre. Parece que todo juega a su favor, no hay rechazo social (salvo contadas excepciones), pero la presión por integrarse va por dentro y su autoexigencia, perfectamente simbolizada en la rigurosidad y la disciplina del ballet, es mayor que la que su cuerpo puede soportar. Además, ese proceso coincide con su despertar sexual, reprimido al no sentirse una más, diferente, extraña. A todo eso hay que sumarle la impaciencia propia de la pubertad, una etapa, la juventud, confusa, todavía más con estos matices.

Girl destaca por ser una película muy gráfica, clara hasta en las emociones. Contagia al público el dolor físico y psicológico de la protagonista, en ocasiones, con una violencia voluntaria excesiva, aunque comprensible a nivel cinematográfico. Su final es imborrable.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here