España es invencible y así lo ha demostrado en su camino a Francia 2019, donde no ha perdido en ningún partido clasificatorio. Es otro síntoma del buen estado de forma del fútbol femenino español, que sigue cuesta arriba a una velocidad de vértigo. Hoy, en la última cita ante Serbia, el conjunto de Jorge Vilda no dejó ni un segundo de duda del buen juego que practica la selección, con una superioridad aplastante ante su rival desde el primer momento.

Otra de las buenas noticias no se dio en el terreno de juego, sino en la grada, donde se volvió a superar el récord de asistencia tan solo una semana después de su mejor marca, la de Santander, congregándose 7.600 personas para ver la victoria ante Finlandia. En esta ocasión, fueron 7.727 personas las que se desplazaron a Las Gaunas para disfrutar del octavo triunfo de España en el grupo de clasificación, la única selección europea que ha conseguido el pleno de puntos. Tras los grandes éxitos conseguidos por las categorías inferiores, es una nueva muestra del gran apoyo que está recibiendo el fútbol femenino, esta vez en la absoluta.

Estos aficionados fueron testigos del buen fútbol practicado por la selección, que ya vencía a los dos minutos gracias a un tanto de Jennifer Hermoso de penalti. Y es que los goles tuvieron color rojiblanco, ya que Amanda Sampedro, media hora después, ampliaba la ventaja al rematar de primeras un gran centro proveniente de la banda izquierda, dejando sin posibilidades de reacción a Vukovic, que también había visto como el remate de Mapi León desde lejos era repelido por el poste. Ya en la segunda parte, de nuevo la rojiblanca Jennifer Hermoso batía por segunda vez la portería serbia tras un gran juego de piernas y una definición exquisita. Desde que nuestras jugadoras volvieran de los vestuarios al terreno de juego, no hubo un solo minuto en el que se diera la sensación de peligro en la portería defendida por Sandra Paños.

Las sensaciones no pueden ser mejores tras finalizar la clasificación y poner la vista en Francia. España, no como en la anterior ocasión, llega a un Mundial siendo uno de los combinados más fuertes. Desde luego, mucho ha cambiado desde el primer Mundial de la selección española, en Canadá 2015, donde era la novata de la competición y quedó eliminada a las primeras de cambio. Pero, gracias a esa eliminación y a la visión que supuso llegar hasta allí, las jugadoras españolas pudieron dar un golpe en la mesa para que se cambiara la estructura. Y sus frutos se están dando, ya que hoy, cuatro años después, España ha vuelto a clasificarse con un equipo capaz de lograrlo todo.

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