Aunque pueda parecer contradictorio, la NFL es, básicamente, una competición de mínimos detalles. Lo saben bien los New Orleans Saints del año pasado: esos mínimos detalles son los que te pueden hacer ganar un partido en la Wild Cards Round (31-26, a los Panthers) y los que te pueden hacer perder un partido en la Divisional Round (24-29, ante Vikings, con el ya famoso e increíble placaje fallado de Marcus Williams a Stefon Diggs a diez segundos de la conclusión del encuentro). Y, abriendo más el plano, esos mínimos detalles son los que pueden convertirte en un equipo campeón de la Superbowl o en un equipo que nunca llega al decisivo partido por el título pese a su potencial. Ese podría ser, por ejemplo, el caso de los propios New Orleans Saints de la actualidad: nadie duda de su nivel y menos todavía de su explosividad (son uno de los conjuntos más divertidos de la competición), pero todavía está por ver si le valdrá para ser un equipo campeón. La clave estará, claro, en esos mínimos detalles.

Pero, antes de ponerlo en práctica con el inicio de la temporada liguera, hagamos un ejercicio de teoría. Los New Orleans Saints son, en teoría, recalcamos, un equipo que puede ganar fácilmente la Superbowl. De hecho, cuenta con todos los cimientos necesarios. El primero, un QB de leyenda. Camino de los 40 años, Drew Brees, en efecto, es mítico, pero también continúa siendo efectivo: en 2017, el 11 veces probowler acabó con 23 touchdowns, por encima de las 4000 yardas de pase y con el mejor porcentaje de pases completados de toda su extensa carrera. La eternidad empieza a quedarse pequeña para Brees. Además, tras él, los Saints cuentan con el mejor backfield de toda la NFL, el formado por la irrepetible dupla de Ingram, que se perderá los cuatro primeros partidos por sanción, y Kamara (más de 3000 yardas y 25 touchdowns entre ambos, tanto en carrera como en recepción). Y, por si no fuera suficiente para un gran ataque, también está Michael Thomas, un receptor camino de ser gran estrella y que terminó el curso por encima de las 100 recepciones y las 1000 yardas, y una eficiente línea ofensiva. Pero es que, encima, la defensa de los Saints (Cameron Jordan, Marshon Lattimore, también el ínclito Marcus Williams) es tan buena casi como su ataque y este año se ha visto reforzada exponencialmente. El cornerback Patrick Robinson regresa a New Orleans tras tres años por San Diego, Indianapolis y Philadelphia. El linebacker Demario Davis cambia New York por Lousiana después de realizar su mejor campaña. Y en la primera ronda del draft la escuadra entrenada por Sean Payton se hizo con el defensive end Marcus Davenport, prometedor y veloz. Son argumentos suficientes para defender que los Saints pueden ganar la Superbowl, si bien serán los mínimos detalles los que lo decidan.

  • Entrenador: Sean Payton (12ª temporada).
  • Jugador estrella: Drew Brees.
  • Otros jugadores determinantes: Mark Ingram Jr., Alvin Kamara, Michael Thomas, Cameron Jordan, Marcus Davenport, Demario Davis, Marshon Lattimore.
  • Balance 2017: 11 victorias, 5 derrotas, eliminado por los Vikings en la Divisional Round.
  • Objetivo 2018: Ganar la Superbowl.
  • El pronóstico de Luis Bustos: Eliminado en la Wild Cards Round.
  • El pronóstico de Sergio Alberruche: Eliminado en la NFC Championship.

12 Comentarios

  1. […] Obligado a anotar un touchdown para ganar el partido y conseguir el pase a la Divisional Round, los Eagles sacaron su casta de campeón de la Superbowl y, a pesar de que parecieron estar asfixiados ante la presión de Khalil Mack y sus secuaces (también ante el ruido ensordecedor de las gradas del Soldier Field), extendieron su agonía hasta que a falta de 56 segundos para la conclusión del encuentro dieron la vuelta de manera definitiva al marcador con un touchdown de Tate en un cuarto down después de haber salvado dos tercer downs en el mismo drive (15-16). El intento de conversión de dos puntos se quedó corto y fue excusa suficiente para que los Bears salieran espoleados en un último y frenético drive en el que un gran retorno de Cohen y un pase profundo de Trubisky a Robinson dejaron a los chicagüenses ante un asumible field goal de 43 yardas para llevarse el triunfo. Sin embargo, Parkey, pleno de aciertos en el partido hasta ese instante, mandó su patada al palo a cinco segundos para el final. La suerte, como casi siempre, sonrió al campeón, unos Eagles que podrán continuar su camino hacia la Superbowl. Próxima parada, New Orleans. […]

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