La vida pirata, la vida mejor. A ese cántico se aferra la afición rayista en cada encuentro disputado por su equipo. El Rayo ha ejercido la filosofía pirata y como buen saqueador, ha conquistado Huesca sumando su primera victoria en La Liga. Tres puntos en el bolsillo de esos de los que uno se acuerda al final de la temporada. El encuentro empezaba con un Huesca volcado y dominador, pero al conjunto oscense le duró poco la posesión, ya que poco a poco el Rayo Vallecano, con sus cinco mediocampistas, se fue haciendo con la posesión de la pelota. Con la línea de cinco en medio del campo formada por Álvaro García, Imbula, Trejo, Elustondo y Kaktuta, el talento y el músculo para el equipo madrileño estaba asegurado. El equipo vallecano empezó a dominar y a provocar las mejores acciones del partido. Gracias a RDT como referente arriba, el Rayo genera mucho respeto en las defensas rivales y más aún en un equipo como el Huesca, que ya lo sufrió la temporada pasada cuando ambos militaban en Segunda. Por las botas del joven canterano merengue llegaron las dos mejores ocasiones del partido.

El choque continuaba con un Rayo muy bien posicionado, atacando y buscando sus primeros tres puntos como agua de mayo. En una acción de ataque del conjunto madrileño donde el balón quedó rechazado y algo escorado junto a la frontal del área, Imbula, con un disparo soberbio, metió el que seguramente sea uno de los mejores goles de la temporada. El Rayo se ponía por delante y se marchaba al descanso con ventaja y tranquilidad.

Tras el descanso y las charlas de ambos entrenadores, el equipo local tomó la iniciativa en la segunda parte. Los oscenses no dejaron de atacar y las ocasiones más claras cayeron de su lado. El Rayo se limitó a aguantar el resultado y a salir a la contra. Hubo tiempo para que el VAR le anulase el segundo a Raúl de Tomás y a partir de aquí, el partido solo tuvo un color, el blaugrana. El Huesca inclinó el campo hacia el área del Rayo y el Chimy Avila dispuso de una ocasión clarísima para empatar el partido con un remate a bocajarro que se marchaba alto por encima del travesaño. El cojunto oscense dispuso de otra clara ocasión por medio de Cucho, pero Alberto Moreno despejaba el balón sobre la línea de gol. El Rayo aguantaba la respiración como podía.

El encuentro terminaría con una acción que podría haber sentenciado el partido gracias a un disparo  de Advincula, muy parecido al primer gol rayista, pero esta vez, la fortuna fue caprichosa y tras golpear el palo se marchó por línea de fondo. El árbitro pitaba el final y el Rayo suspiraba con alivio porque ya tiene en su mano los tres primeros puntos en su regreso a Primera.

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