En vísperas del tríptico asturiano, el francés Julien Duval, nuestro podólogo favorito, recupera el último puesto de la clasificación general, maillot A LA CONTRA. El ciclista del Ag2r se presentó en meta a 27:25 como integrante de la grupeta de cola. De esos 22 ciclistas que precedían al coche escoba, bastantes se dejarán ver camino de La Camperona. Y es que no solo el cansancio o la enfermedad retrasan a los corredores. Muchas veces es el voluntario ahorro de energía. Apuesten algo a que en Asturias se dejará ver Pierre Rolland, tercero en la sierra de Alfaguara y cazador animoso. Y tampoco sería extraño que Luis Ángel Maté (a 27:17) volviera a formar parte de la fuga del día, con la sana intención de asegurar su jersey de Rey de la Montaña.

Todos los corredores que cerraron la carrera guardan una historia y un motivo. Bennati (Movistar), el último de todos ellos, reservó fuerzas para conducir y proteger al dúo Valverde-Nairo. Su caso es peculiar. Antes de reinventarse como gregario, Bennati fue una estrella de los sprints: ganó dos etapas en el Tour de 2007 (victoria en los Campos Elíseos incluida), tres en el Giro 2008 y ha sumado seis triunfos parciales la Vuelta (07, 08, 11, 12).

Es inevitable preguntarse qué hace un ciclista de tanta alcurnia (52 victorias como profesional) y de tantos años (cerca de cumplir los 38) reciclado para tareas tan sacrificadas. La única respuesta que funciona es la más sencilla: a Bennati le gusta montar en bicicleta. Por encima de cualquier otra consideración. Ni la fractura de vértebra que sufrió en 2016 le hizo cambiar de idea. Es obvio que también le gusta la enseñanza, una de las principales labores de los veteranos del pelotón.

Fichó por el Movistar por su buena relación con Eusebio Unzue y porque siempre le gustó el equipo, para muchos el Real Madrid del ciclismo (perdonen atléticos, barcelonistas y demás opositores). Después de ser guardaespaldas de Contador en el Tinkof ahora ejerce como escudero de Quintana y Valverde. Lejos quedan los tiempos de su debut con el Acqua & Sapone; allí, hace 16 años, coincidió con Cipollini, Perdiguero, Scarponi o Simeoni, el ciclista al que Armstrong hizo bullying. Ninguno corre ya. El bello Mario da nombre a una marca de bicicletas. Perdiguero es portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Scarponi lleva un año muerto y Simeoni abrió dos bares en los que trabaja de seis de la mañana a nueve de la noche. “Es mejor ser ciclista”, suspira cuando le preguntan. Bennati siempre lo ha tenido claro.

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