En la preciosa y calurosa Costa del Sol, el campeón italiano Elia Viviani demostró que es el gran sprinter de la carrera, llevándose la victoria con autoridad por delante de Nizzolo y Sagan. En una recta de casi cuatro kilómetros, Quick Step preparó la llegada a la perfección, Morkov hizo de último lanzador y Viviani remató la faena. Ya ganó cuatro etapas en el Giro de Italia y tras tomarse un respiro en el Tour ha vuelto a lo grande en las carreteras españolas. A la primera oportunidad ha podido levantar los brazos. La general no sufrió cambio alguno y Michal Kwiatkowski afrontará el primer final duro de la carrera con el jersey rojo de líder.

Fue un día que no tuvo mucha más historia que la escrita en el guion habitual. Se formó una fuga de salida con el ambicioso Luis Ángel Maté, que pasó primero los dos puertos y que sale como gran líder de la clasificación de la montaña. El pelotón nunca consintió que cogieran demasiada ventaja, hasta el punto de provocar un contraataque a falta de unos cuarenta kilómetros. Llegaron Campenaerts y Poltsberger entre otros, y ellos dos solos se bastaron para alimentar las opciones de la escapada. Pero el belga se fue al suelo y el austríaco se quedó solo. Aunque se vació, no encontró la fortuna porque Quick Step tenía en mente dibujar el escenario ideal para su velocista.

 


Viviani, relativamente fácil


En la llegada final Viviani dio cierta sensación de facilidad. Venía de ganar con autoridad la clásica de Hamburgo y con los galones de favorito y eso es lo que plasmó sobre el asfalto. Tras pasar esa zona turística de Ronda, Mijas o Torremolinos, más terreno británico que italiano, Viviani pudo con todos sus rivales, con su compatriota Nizzolo, con el campeón del mundo Sagan, con el francés Bouhanni o con el holandés Van Poppel. Todos acabaron a más de una bicicleta de Viviani, que amenaza con tiranizar las pocas llegadas masivas que se esperan en la carrera.

Lo que está claro es que la carrera dio una mini tregua camino de Alhaurín de la Torre, pero será un oasis en el desierto. Si consideramos etapa de transición una jornada de más de 2.500 metros de desnivel es porque lo habitual va a ser que todo sea mucho más duro y complicado. Y para muestra un botón. Este martes llega el primer gran final en alto en la Sierra de la Alfaguara, en el Alto de la Cabra Montés, una subida de cierta entidad, de más de quince kilómetros al seis por ciento de desnivel.

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