Desde mayo se hizo de rogar. Pero La Liga regresó por fin. El Girona-Valladolid abrió el telón (0-0), aunque hubo que esperar al Betis-Levante (0-3) para ver los primeros goles del campeonato. También habrá que esperar para que se ponga en marcha el recién estrenado VAR.

En Girona, todo ha cambiado: el estilo y el entrenador. Eusebio ha tomado el relevo de Machín y atrás queda la famosa defensa de cinco y el fútbol tan vertical que le permitió plantarle cara a los grandes el año pasado. El nuevo técnico apuesta por el fútbol de posición y con ese planteamiento llevaron los locales la manija del partido. El Valladolid acudió a la cita con una plantilla sin apenas novedades. Pero no le hace falta más; aguantó con lo puesto.

Hubo que cruzar la Península de una punta a otra para asistir el segundo partido de la temporada. En Sevilla comparecían el EuroBetis de Quique Setién y el Levante de SúperPaco López. Los números del técnico granota fueron espectaculares la temporada pasada, y estaba por ver que continuaran igual esta temporada. Y, por el momento, nada ha cambiado. Tal vez estemos ante uno de los tapados y el objetivo de la permanencia sea falsa modestia. 

El conjunto sevillano, tras volver a obtener billete para viajar a Europa, llegaba con la ilusión por las nubes, pero acabó con los pies en el suelo. Hay dos cosas que no se negocian: el 3-5-2 de Setién y el asfixiante calor veraniego. Lo que ha cambiado es la puntería: no hubo rastro de aquel Betis que marcaba goles con independencia de su juego.

El partido se convirtió en una tarta que se podía partir en trozos; los espacios abundaban. Y el Levante aprovechó para ser la antítesis del Betis: contragolpes y rapidez. Martí abrió el marcador y Morales sentenció a la carrera; el primero de sus dos goles fue espléndido.

LaLiga ha vuelto. Y queda por ver a los grandes, en España… y en Estados Unidos. Los templos han abierto sus puertas.

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