Llega agosto y parece que las vacaciones son una obligación ineludible, pero para los padres, ¿hay un verdadero tiempo de asueto? ¿Es posible descansar, desconectar o, simplemente, tumbarse a la bartola sin pensar en nada más? Me temo que la maternidad y la paternidad son un compromiso “ad eternum” y que eso incluye el verano. Sin embargo, a pesar de ser papis, el que más y el que menos tiene su corazoncito y anhela un paréntesis, aunque sea durante unas horas. Llega vuestro momento. Papás, estos son vuestros deberes:

Piensa en algo que lleves anhelando hacer todo el año y se ha tenido que quedar pospuesto demasiadas veces. Empecemos por algo pequeño: leer un libro, disfrutar de una tarde de charla en una cafetería, dar un paseo tranquilo… ¡A por ello! No hay excusas: elige un día, dedícatelo y disfruta. Después te sentirás mucho mejor y la sonrisa de tus hijos te parecerá aún más deliciosa.

Haz una lista de todos los buenos momentos que has pasado durante el invierno con tus hijos. ¿A que son muchísimos más de los que imaginabas? Revívelos con ellos y déjate llevar por los recuerdos y la felicidad.

Mira a tu pareja a los ojos e invítala a una cena solos sin niños. ¿Cuánto hace que no disfrutáis de un momento así? La velada solo tendrá una condición: prohibido hablar de cosas cotidianas. A soñar y a quererse se ha dicho.

Analiza cuántas veces te has sentido mal, cuántas has tenido dudas, cuántas te ha parecido estar en un callejón sin salida con respecto a tus hijos. Párate y reflexiona sobre ello. La culpa es una de las peores compañeras en este viaje que supone la paternidad. Nadie nace sabiendo. El camino al lado de los hijos es lo que nos hace aprender. Lo estás haciendo muy bien, aunque no seas consciente de ello.

Instaura el día sin móvil y dedícate, con los cinco sentidos, a contemplar a tus hijos, a escucharlos, a observarlos con todo detenimiento. Te lo mereces. Se lo merecen.

Permítete un día dormir hasta tarde, hasta muy tarde, como si aún fueses dueño de tu tiempo al igual que cuando no tenías hijos. Tener esos pequeños respiros te hará dedicarte luego a tu familia con muchísima más entrega y fuerza.

Ríete, sé feliz, abraza a tus hijos y a tu pareja. Vive la vida. Vive el verano. Y hazlo en plenitud.

5 Comentarios

  1. Muy buenos consejos.A lo largo del año entramos en una rutina en la que olvidamos cosas realmente importantes y siempre es bueno tener a alguien que nos recuerde que hay que parar y disfrutar del camino. Gracias Terry

  2. Terry magníficos deberes , ya me los he impuesto así q voy a procurar ser una empolllona y hacerlos todos . Me encanta lo q escribes , son siempre verdades q debemos de grabar a fuego . Besazos .

  3. Madre mia cuanta razón!!! Está claro que si uno está feliz consigo mismo lo que transmite es felicidad!! Grande Terry!

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