Pese a tratarse del mes de agosto, los mercados de fichajes no sigan abiertos y muchos jugadores no estén a su mejor nivel, el Valencia-Atleti fue un partidazo. Imaginen si hubiera jugado Guedes y Griezmann tuviera mayor bagaje de pretemporada. Quizá esos dos jugadores sean los destinados a marcar diferencias en un equipo, el Atlético, candidato a todo desde el primer día, y el Valencia, candidato a ser alternativa a los tres favoritos.

De momento, a expensas de la llegada del portugués y la mejora del francés, las diferencias las marcan otros, concretamente Diego Costa y Rodrigo Moreno. Contento estará Luis Enrique. El rojiblanco, desatado en este inicio de temporada, arrollador, presiona, trabaja, pelea y tiene gol. El valencianista, referente arriba y canalizador del juego ofensivo con movimiento constante, ha subido de nivel. Al nivel de los delanteros top. Ambos tienen equipo y entrenador detrás para explotar todas sus virtudes.

¿Cuántos partidos del Atleti de Simeone hemos visto con cuatro centrocampistas puros como Saúl, Koke, Gabi y Thomas? Pragmático pero efectivo. Algo así como lo que vimos ayer en el Valencia de Marcelino con Carlos Soler, Parejo, Kondogbia y Wass. No serán tan llamativos a la vista, pero les sobra fútbol y recursos. Nada que envidiar al centro del campo de la mayoría de equipos. El danés parece hecho para el proyecto ché puede ser por calidad-precio (7M€) uno de los mejores fichajes del verano. 

Equipo. Esa es la palabra que define y debe seguir definiendo a Valencia y Atlético de Madrid si quieren acabar la temporada dando una alegría a su afición. El Atlético tiene más jugadores diferenciales que el Valencia, pero si pierde como equipo, perderá el camino. Ese que sigue Marcelino cogiendo las migas de pan que ha dejado Simeone. 

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