Acostumbrados al traqueteo del helicóptero y a no hacer la siesta durante tres semanas, estos últimos días han sido difíciles de llevar. Pero por suerte o por desgracia el ciclismo no descansa y el deporte siempre te presenta una reválida, una posibilidad de venganza. Muchos de los que estuvieron por las carreteras francesas triturando al pelotón, se citan ahora en la Clásica de San Sebastián, donde el actual campeón, el polaco Michak Kwiatkowski no estará en la salida. El que sí acudirá a buscar redención será el alavés Mikel Landa.


Sin Valverde


Con el Tour ya en el olvido, el vasco se presenta en casa con el cuchillo entre los dientes. Además, Movistar acude sin su habitual baza ganadora en estas pruebas, Alejandro Valverde, dejando que sea el ciclista local el que capitanee al equipo telefónico. La Klasikoa ofrece a Landa un recorrido ideal, en el que ya brilló el año pasado y en el que buscará demostrar que lo del Tour tuvo más de accidente que de realidad. Su séptimo puesto final allí no hace justicia a un corredor elegido, a alguien tocado por una varita.

No faltarán rivales de entidad. La situación de la carrera en el calendario ciclista es ideal, pues una semana después del Tour las piernas de los corredores echan chispas y piden fuego. Así, en la línea de salida estará el joven Egan Bernal liderando al poderoso Sky tras una temporada en la que todavía no ha tenido un día para descansar y pensar en la que está montando en el mundillo ciclista. También acudirá el vigoroso Primoz Roglic, uno de los ciclistas de moda tras el Tour. Y otro de los grandes rivales de Landa será Julian Alaphilippe, quien da la sensación de haber terminado el Tour con ganas de más. Y ya es decir.


Muchos aspirantes


Pero habrá unos cuantos ilustres más dentro del panorama internacional. Acudirá Daniel Martin, Bauke Mollema, campeón en 2016, Adam Yates, el vencedor de 2015, Tony Gallopin, segundo en las últimas dos ediciones, Ilnur Zakarin, Greg Van Avermaet, Rigoberto Uran o Miguel Ángel López. Y todos ellos acompañados por las principales figuras del pelotón nacional, con gran presencia de ciclistas vascos. Estarán los espléndidos hermanos Izagirre, a quienes esquivó la gloria en el Tour, Pello Bilbao, que impactó en el Giro, o el reluciente Omar Fraile, único vencedor de etapa español en este último Tour 2018.

El recorrido volverá a ser un constante sube y baja por los alrededores de la impresionante San Sebastián, con especial interés en ese último ascenso al Murgill, donde se suele jugar la carrera. La Klasikoa, como siempre, ofrece un majestuoso trazado que acabará con la panorámica de la Playa de La Concha, un escenario en el que se degusta igual de bien el vino, el marmitako o el ciclismo. Esa mezcla debe ser la clave por la que tantos corredores vascos nos levantan del sofá. Y que sigan.


Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here