Medina Cantalejo tuvo que parar el partido hasta 16 minutos el 23 de noviembre del 2002 en uno de los Clásicos más tensos que se recuerdan. ¿El motivo? Luis Figo se acercó a la banda a sacar un córner y le llovió de todo. Y cuando decimos de todo, es de todo. La cabeza de cochinillo que emitía la televisión en un primer plano se llevó todo el protagonismo de un partido que acabó en empate a cero y que, del juego, nunca más se sabría nada. El cochinillo pasó a ser símbolo del rencor que una afición puede tener por un cambio de colores que, bajo un criterio irracional, no conjuntan bien. Y es que el blaugrana con el blanco es sabido que nunca lo puedes combinar. Al menos en nuestra Liga, ya que en otras es muy diferente el sentimiento que tienen hacía los cambios de camiseta.

Para lo que nosotros es una falta de respeto, saltarse las normas no escritas de un club, pasar del amor al odio o intentar golpear a un jugador con una cabeza de cochinillo, en Italia es lo más común que se puede vivir cada mercado de fichajes. Que tu jugador favorito fiche por el eterno rival es ley. Es así, cada verano, o cada invierno, un jugador importante de tu esquema puede ser una perfecta inversión. A nosotros, aficionados españoles, no nos entraría en la cabeza (y tampoco queremos) que uno de los nuestros se vista con la camiseta del equipo rival.

La imagen de Higuaín llegando a Milan para quedarse en la que será su nueva casa no ha levantado ampollas en Turín. Ni lo va a hacer. El Pipita fichó por la Vecchia Signora hace dos temporadas por una cifra que rondaba los 100 millones de euros, y se va cedido por 18 con opción de compra de 36. A cambio, también vuelve Bonucci con la Juventus. Poneos en situación: imaginad que Varane ficha por el Barça y al año siguiente le cambian por Benzema más dinero. Te puede explotar el cerebro. Los «pesetero», «mercenario» o «Judas» retumbarían en los partidos hasta que el jugador en cuestión se marchara avergonzado por tal osadía a unos colores.

Pero la Serie A le da otro toque diferente. El ver a jugadores de la talla de Pirlo, Pjanic, Ibrahimovic, Balotelli y un largo etcétera vistiendo varias camisetas en su carrera es un plus de emoción para seguir una competición atípica. Y es que esto no es nuevo, históricamente los grandes clubes italianos se han estado cambiando jugadores a diestro y siniestro. Desde que en 1940 Giuseppe Meazza decidiera cambiar el neroazzurro del Inter de Milán por el rossoneri del Milan para irse después a la Juventus y volver al Inter cuatro años después, todos los traspasos que vienen a posteriori se quedan pequeños. Él fue pionero en hacer ver a las aficiones (aunque a veces no lo entiendan) que cualquier jugador puede disfrutar en varios equipos y darlo todo. Los sentimientos van por dentro.

Entre los más laureados del fútbol italiano se encuentra el que fuera Balón de Oro, Roberto Baggio. Il Divino pisó como local los campos de Vicenza, Fiorentina, Juventus, Milan, Bologna, Inter y Brescia. Una carrera de las más ilustres. En Italia es uno de los jugadores más queridos por la afición en general. En el lado opuesto a la obsesión en Italia por triunfar con distintos escudos se encuentran jugadores como los Maldini, vistiéndose con la camiseta del Milan toda una vida. Escuchar el nombre de Francesco Totti, “Il Capitano”, va de la mano de la Roma. Cuando se retiró lloró toda una ciudad. Similar  a lo que es Javier Zanetti al Inter de Milán, o más recientemente, Buffon a la Juventus. Sus nombres quedarán grabados a unos colores, a un escudo. 

Quienes no quedarán relacionados con uno de los equipos italianos son, a pesar de que triunfaron y se hicieron grandes con ellos, Ronaldo Nazario, Pirlo o Ibrahimovic. El brasileño llegó a Italia, al Inter de Milán, después de dejar alucinado a media España con sus golazos. El delantero, que salió del FC Barcelona tras su mala relación con la directiva, llegó al Inter para seguir consagrándose como uno de los mejores jugadores de la historia. Allí, dejaría incrustado en las retinas de los amantes del fútbol uno de los momentos más duros en la carrera de un jugador: los gritos de dolor debido a una lesión de rodilla que paralizaría la proyección de uno de los mayores talentos del planeta fútbol en aquella época. Ronaldo, además, tiene la peculiaridad de haber jugado también en dos grandes de España ya que, recuperado de su lesión, ficharía por el Real Madrid de los galácticos. Ya en su ocaso volvería a Italia para firmar por el eterno rival del Inter, el Milan. Allí daría los últimos pasos en Europa antes de regresar a Brasil.

Andrea Pirlo, como Zlatan Ibrahimovic, pasaría por Inter de Milan, Juventus y Milan, cruzándose sus caminos en San Siro. El talento italiano, que pasó toda su carrera en el país, salvo sus tres últimos años, donde fue a disfrutar de su «prejubilación» a EEUU, tiene cierto parecido con Roberto Baggio, ya que a pesar de vestir las diferentes elásticas la afición en Italia le ha considerado uno de los mejores jugadores que han pasado por el Calcio. Siempre reconocido y respetado, su lema No Pirlo, No Party le acompañará como otro nómada del fútbol italiano. 

Por su parte, el Golden Boy, Mario Balotelli, que comenzó su carrera profesional en el Inter, nunca escondió su amor a los colores del eterno rival. Su rebeldía y su osadía al posar con una camiseta del Milan en un programa de TV siendo jugador del Inter y, según rumores, cantar el himno del rival en el vestuario neroazzurro, es pasarse de la línea en cuanto a tolerancia de las aficiones italianas. Incluso llegó a relacionarse un problema con las ruedas de su coche con los aficionados del, todavía su equipo, Inter, en represalia por su declaración de amor. Al final logró vestirse con la camiseta del Milan, pero ya era tarde.  Su nivel había pegado un bajón a la velocidad que lo había hecho su lanzamiento en el fútbol. El golpe fue tan grande que ni jugar con el club de su vida pudo hacerle replantearse centrar la cabeza en el deporte. SuperMario siempre fue un chico diferente. Incluso para la afición italiana.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here