No hay mayor legado que el de acuñar tu nombre a una acción del deporte. Gol a lo Messi, penetrar a lo Jordan, un passing a lo Nadal y una victoria a lo Valverde. Todos somos capaces de saber qué significan estas expresiones. Es algo que se forja durante años de dominar como alguien un arte. Lo vimos hoy en Caminito del Rey, en la segunda etapa de La Vuelta a España. Mientras el calor resquebrajaba las piernas de muchos corredores, Alejandro preparaba su momento a la estela de sus compañeros. Y cuando olió la pancarta del último kilómetro, tomó la cabeza del pelotón y puso otra cruz. Valverde ganó a lo Valverde.

A 350 metros de meta, con De Plus ya cazado y rezagado, el murciano se giró para mirar a Kwiatkowski, el único corredor que había resistido su primer impulso. No movió un músculo, pero en su mente pareció decir «¿de verdad cree que puede ganarme?». Instantes después rebasó al polaco como si no fuera la cosa con él y solamente le quedó levantar los brazos. Nadie pudo con él, ni el omnipresente Kwiatkowski, rendido ante la figura de Valverde, que vive acostumbrado a recordarnos que no pertenece a este planeta.


Valverde, acostumbrado a ganar


Parece innecesario recodar el palmarés del corredor de Movistar, que sigue sumando triunfos sin parar. Ya son diez veces las que ha subido a recibir un premio por la etapa en La Vuelta. Ya van doce triunfos este año y lo que es más importante para todos; si alguien tenía pensado descartarlo por la victoria para la general, que rehaga sus pronósticos mentales. “He estado entrenando bien, he venido con buenas sensaciones y hoy se ha podido confirmar”.


Nibali y Porte, descartados


Por lo demás, rumbo a Caminito del Rey se vivió un día de perros que puso patas arriba la general y a muchos favoritos. Se autodescartaron Richie Porte y Vincenzo Nibali, que no han querido engañar a nadie. Ambos avisaban que venían a la carrera con otras intenciones y a la primera de cambio lo han dejado patente. No serán dos alternativas a la carrera y habrá que ver cuáles son sus intenciones a partir de ahora. Tampoco mintió Rohan Dennis, que aseguró que venía a intentar ganar las contrarrelojes y después de lograr la primera hoy prefirió entregar con honor el rojo y dar un paso atrás.

El testigo lo ha cogido Kwiatkowski, que no sabe lo que es ir a una carrera a no competir. Fue segundo ayer y fue segundo hoy, suficiente para vestirse de líder, premio más que merecido a su pundonor, a su trabajo y a su amor por este deporte. Junto a los dos protagonistas del día, mostraron buenas maneras Wilco Kelderman, Nairo Quintana, Rigoberto Urán o Thibaut Pinaut. Flaqueó más de lo esperado Miguel Ángel López y naufragó Richard Carapaz.

Después de dos primeros días complicados y con los de la general asumiendo protagonismo, mañana se podría vivir un primer sprint que pusiera a Peter Sagan en el mapa. Se le esperaba este domingo, pero entre el calor, su falta de forma y la dureza del recorrido, no pudo asomar. Para el menú del lunes hay un puerto de primera de salida (el Madroño), que provocará una buena pelea por la fuga, pero a partir de ahí, los equipos de los sprinters deberían tomar el control. Yo, en cualquier caso, no descarto a Valverde.

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