La llegada a la ciudad del fútbol de Las Rozas, la entrada al terreno de juego, las yardas marcadas con cal y las canciones de rap americano desde un primer momento me trasladaron a los Estados Unidos. En pocos minutos, los jugadores de Rusia y los de España saltaban al terreno de juego, empezaban a calentar. El estadio se iba llenando y las camisetas que se veían en la grada no eran las tradicionales de la NFL, y eso que había bastantes. Camioneros, Black Demonds, Mariners, Osos… La gente acudía a la cita vestidos con elásticas de equipos nacionales, que también existen, por cierto.

Mientras los equipos entraban en calor, tuve la oportunidad de charlar con Enrique García de Castro, presidente de la FEFA. Amable, cercano, humilde y demostrando que ocupa su puesto por su pasión por este deporte. Tiene claro que le queda mucho recorrido al football fuera de Estados Unidos, pero confía en que este torneo en unos años pueda convertirse en una Copa del Mundo. Con la todopoderosa USA, a la que no tienen miedo a enfrentarse y que no acude a la cita por motivos de calendario. Además adelantó que, dentro de poco, los que disfrutamos con este deporte veremos un Team Spain contra los Estados Unidos. Vayan preparando sus barbacoas.

Entre pregunta y respuesta me doy cuenta de una cosa: los equipos se han retirado y están a punto de volver al verde para hacer las presentaciones de los jugadores. En ese momento, la selección española está apelotonada en un lado del tubo hinchado por donde salen los conjuntos. Están esperando a Rusia, ellos salen primero. Durante la espera, el entrenador defensivo de España se acerca al grupo y les arenga con un discurso de lo más americano: “Estamos en casa, están nuestras familias, hijos, novias y amigos. Juegan en nuestro césped y con nuestro balón. No podemos dejar que nos ganen”. Sencillo, directo y con respuesta inmediata. Los jugadores empiezan a moverse de un lado para otro y juntos empiezan a cantar de manera atronadora: “We ready, we ready, we ready for you all”.

Entre cada “We ready”, el segundo técnico del equipo gritaba “What? What?” Estaba en los Estados Unidos, pero en la América más profunda. El ambiente me iba conquistando, hasta la gente de la grada parecía que hablaba otro idioma, ¿seguro que estaba en Las Rozas? El partido comenzaba y el entorno era magnifico, único, espectacular, increíble. Después de ver en los últimos años mucho fútbol americano, he de decir que verlo en vivo es diferente. Aunque no te guste, no sepas cuales son las reglas o no te interese, como experiencia es irrepetible. Es un juego violento, pero a su vez romántico. Lento pero con mucha velocidad. Tiene algo, no me pregunten el qué.

Ya metido en la atmosfera del football comenzaba la segunda parte y todo empezaba a coger un colorido de película. La luz artificial, un estadio pequeño, pero lleno de gente y los colores de las camisetas me llevaron por un momento a pensar que estaba en la Alabama profunda y dos equipos de instituto estaban disputándose un título estatal. El pueblo estaba allí, con las novias del instituto, los amigos de clase y esos padres con bigote, la cerveza y el perrito caliente. España empezó a anotar touchdowns y field goals. Del 3-0 al descanso al 27-0. Victoria redonda para el combinado español.

El partido había terminado y el seleccionador español, Talib Wise, reunía a todos sus jugadores en la banda donde les decía: “Hoy habéis hecho historia, pero todavía nos queda un largo camino por recorrer. Salir a celebrarlo hoy y mañana, pero recordar que aún queda mucho esfuerzo y trabajo por delante”. El ex jugador de Chicago Bears daba en inglés el discurso, un mensaje con el que cualquier película americana fundiría a negro para introducir el famoso «The End». Pero recuerden, como las mejores historias de Hollywood, quedaba por resolver la historia de amor. Durante la entrega de los trofeos, un jugador del Team Spain salió a buscar a su novia y delante de todo el mundo y de sus compañeros, la pidió matrimonio. Ella respondió que sí. Otro final feliz. 

Todo había acabado y de esta experiencia saco un idea clara: qué barato me ha salido viajar durante tres horas a los Estados Unidos. Si alguna vez tienen la oportunidad de vivir un partido de fútbol americano en directo, no lo duden. Es barato, el ambiente es increíble y, de verdad, es como vivir en directo una película de Hollywood.

2 Comentarios

  1. Gracias por tu comentario mi hijo estaba jugando por Espana y con mucho orgullo ya que nosotros residimos en Manchester pero somos de coruna y tu comentario hace que jente vaya a los partidos Hracias

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