De manera algo sorprendente, el Real Madrid le ofreció a Vinicius una presentación de gran estrella. El chico tiene 18 años y es brasileño, y a partir de aquí las evocaciones son libres, incluida la comparación meramente morfológica con aquel Pelé barbilampiño. La diferencia, y resulta notable, es que Pelé deslumbró en el Mundial 58 con 17 años y Vinicius, aunque es un futbolista muy interesante, todavía no ha debutado con la selección absoluta de Brasil. Es decir, todavía no ha trascendido la evanescente categoría de promesa (49 partidos con el Flamengo y 10 goles).

Si la magnitud de la presentación fue llamativa (puertas abiertas del estadio para los aficionados) es porque señala a Vinicius como protagonista del curso que viene, descartando casi por completo la posibilidad de una cesión y aun antes de saber cuál será la composición definitiva de la plantilla. Asumido que no es un delantero goleador, entrará en competencia con Isco, Asensio, Lucas o Ceballos, por no mencionar al futurible Hazard.

El propio Florentino Pérez admitió que la apuesta es de futuro: “Dije que reforzaríamos el equipo con magníficos jugadores. Odriozola lo es y también Vinicius, una de las grandes esperanzas del fútbol brasileño. Sus regates increíbles, su técnica, su rapidez y sus goles hacen que esté llamado a ser uno de los grandes”.

“Los últimos años han sido maravillosos, pero nuestros aficionados siempre quieren más. En ese empeño buscamos a los mejores talentos del fútbol, a los que pueden convertirse muy pronto en los grandes referentes de este deporte. Las 13 Copas de Europas que son las que nos marcan el camino”.

Habrá que saber ahora cómo gestiona Vinicius la responsabilidad de sentirse señalado. Ceballos (21) y Theo Hernández (20) han tenido problemas al respecto. Jugar poco no favorece el crecimiento de los futbolistas tan jóvenes. Y no hace falta alzar mucho la mirada: Odegaard (19), fichado como estrella rutilante, se pasó la última campaña en el Heerenveen holandés (tres goles en 38 partidos).

Vinicius se presentó en sociedad con dos relojes (uno en cada muñeca), dos pares de pendientes y tres agentes. También con un discurso muy bien leído. “Esta es la mejor oportunidad que tiene un jugador de fútbol. Me voy a sacrificar porque eso no es nuevo para mí: vengo de una familia muy sencilla, que me ha inculcado unos valores. Ahora llego a la cima del mundo con solo 18 años, y con esta edad demostraré al míster y a los compañeros que estoy listo para jugar. Sé estoy en la cima del fútbol y que la adaptación no será fácil, pero haré lo que sea necesario. Le quiero decir a mi familia que nunca les voy a decepcionar. Afortunadamente pude elegir y elegí al mejor de todos. Somos el Real Madrid y siempre queremos más. Hala Madrid”.

Fichado por 45 millones cuando solo tenía 16 años, Vinicius no ha generado verdadera expectación entre el madridismo hasta el día de hoy. El vídeo proyectado por el club antes del acto sugiere que estamos ante un futbolista excepcional, pero ya sabemos que las recopilaciones videográficas siempre se graban con gran angular. Que Ronaldo ejerciera de padrino es otro dato sugerente («es la mayor promesa del fútbol brasileño»), pero hasta el debut no tendremos más pistas que el aroma que nos llega.

Hay que esperar. Para saber quién es Vinicius y para descubrir si el Real Madrid ha cambiado de filosofía o está ensayando futuras presentaciones. Por cierto: Neymar anunció esta misma mañana que seguirá en París. Tal vez una curiosa coincidencia. O tal vez no.

4 Comentarios

  1. […] La llegada de Vinicius al Real Madrid ha traído consigo un nombre que estaba olvidado en Chamartín: Robinho, aquel jugador que dejó boquiabierto a todo aficionado que pudo disfrutar de su debut en el Estadio Ramón de Carranza. El brasileño, con el 10 a la espalda, entró en el 21 de la segunda parte con el partido empatado ante un Cádiz crecido y le bastó esa media hora para mostrar un auténtico abanico de recursos que quedaron allí encerrados. Tras aquel partido ya nada más se volvió a saber de sus desbordes y acrobacias, porque bicicletas y sombreros los siguió haciendo, pero en momentos puntuales y sin resultado positivo. Robson de Souza acabó marchándose al Manchester City, convirtiéndose en la venta más cara de la historia del Real Madrid por aquel entonces, a razón de 43 millones. Al final, su nombre no quedará grabado como uno de los mágicos brasileños que han pasado por el mundo del balompié, pero la nostalgia de aquel debut en el Ramón de Carranza nunca quedará en el olvido, de ahí que el fantasma vuelva a aparecer en el Santiago Bernabéu. […]

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