Con el reto de la próxima Eurocopa por delante, Luis Enrique fue presentado ayer en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas como nuevo seleccionador español hasta el año 2020. El exentrenador del FC Barcelona, que se mostró muy ilusionado y con ganas de mejorar lo que habían hecho Lopetegui y Fernando Hierro, contestó durante una hora a todas las preguntas de la prensa. En A LA CONTRA nos hemos propuesto ir más allá de sus palabras.

 


Fallos de la selección y novedades futuras


“Tenemos que valorar cada caso individualmente y analizar lo que va a ser mejor para el futuro de la selección”. Más de algún jugador se sorprenderá cuando el 31 de agosto no se vea en la primera lista de Luis Enrique. El técnico no quiso valorar delante de los medios los fallos de la selección, pero sí que habló de “analizar individualmente”. De hecho, el gijonés ve a la selección actual como al Barcelona que él se encontró en 2014. Ese verano descartó a gente importante como Cesc o Alexis Sánchez. Y ahora ¿por qué no? Empieza una nueva era en la selección española, en la que el único peso pesado del vestuario es Lucho.

 


Capitanes


“Todavía no he hablado con nadie. De momento, nos hemos encargado de enterarnos de cómo es la Federación y de entrevistarme con gente…”. Ni los capitanes ni el seleccionador se han dedicado un rato para hablar del equipo. ¿Será culpa de la rivalidad entre barcelonistas y madridistas? Lo que está claro es que hasta la primera concentración no averiguaremos cuál es la relación de los jugadores con su nuevo seleccionador.

 


Prensa


“Soy bastante cercano y en una posición como esta intento ser lo más profesional posible, aunque eso me haga menos simpático”. Durante un buen rato creímos que Luis Enrique había suavizado su carácter. Cumplir sueños nos cambia, nos hace creer en nosotros mismos y nos motiva a ser mejores. No parece claro que sea el caso del asturiano: pensó que podía mejorar su relación con la prensa (o eso dijo), pero con una pregunta concreta se vio que mantiene su estilo áspero de casi siempre.

 


Nuevo estilo


 “Hay que evolucionar, dándole matices: mejorar la presión, defender mejor, generar más ocasiones. No me gusta hablar de revolución, es evolución”. Si buscamos en la hemeroteca, aparece esto: “No existirá revolución, habrá evolución. Cambiaremos cosas, pero no todas”. Esas fueron las palabras de Julen Lopetegui cuando llegó a la selección. Un discurso que parece que agrada a la gente y a la prensa, para luego realmente dar un salto generacional. Recuerden a Iker Casillas: parecía tener mucha importancia en el equipo y no le volvimos a ver.

 


Piqué


“Él ya se pronunció al respecto. Piqué ha demostrado su rendimiento y me gustaría contar con todos”. El jugador del Barcelona y Luis Enrique tienen bastante afinidad. El central seguramente acabe volviendo a vestir la camiseta de La Roja. Primero, porque a Luis Enrique le gusta. Además, al entrenador asturiano se le notó seguro y tranquilo. Esa seguridad con la que analizaba el tema, indica que el central podría vestir de nuevo la elástica de la selección.

 


Destitución de Lopetegui


“Eso pertenece al pasado”. Esto comentó Luis Enrique. Lo dijo tranquilo, pero su gesto no engañaba. Antes de responder, sus ojos se desplazaron a la izquierda, mirando de reojo a Luis Rubiales. Lo fácil era decir eso, no admitir que fue una metedura de pata por parte de su nuevo jefe o, por el contrario, que nadie tiene que coquetear con otros estando casado. Pero si nos atenemos a la reacción de sus ojos, algo en esa pregunta no le debió de gustar.

 


Antimadridismo


 “No soy anti nada. Soy el seleccionador de todos los futbolistas españoles”.  Ya lo dijo Eisenhower: “Graben todo. En algún momento alguien dirá que nunca ocurrió”. Luis Enrique fue en tiempos un antimadridista militante. En alguna ocasión hasta lo llegó a reconocer. Pero ahora quiere correr un tupido velo. A la vuelta de vacaciones sabremos si el amor ha triunfado.

 


VAR


«¡Soy proVar! Nadie engañará, nadie se tirará, no habrá agresiones… En un futuro pensaremos, ¿cómo hemos jugado al fútbol sin VAR?». Al decir la palabra “agresión” se estaba acordando de Tassotti, que nadie lo dude.

 


Cataluña


“Puedo entender la mala intención, pero no voy a hablar de política. Parece que no conozcáis a Pelayo. Soy gijonés, asturiano, español y me siento catalán”. Y hasta aquí llegó la buena relación de Luis Enrique con la prensa. Sí que es verdad que fue un roce sin importancia, pero el asturiano volvió a mostrar su carácter. Con lo bonito que estaba siendo todo… El gijonés terminó por pedirnos que repasemos los libros de historia para conocer a Don Pelayo, paisano suyo e iniciador de la Reconquista, la misma (o parecida) que afronta Luis Enrique con un balón de por medio.

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