Es algo muy habitual en el mundillo ciclista el repetir esa excusa de que “nos faltó terreno”. Y en el 95% de las veces es mentira. No descarten que Movistar, AG2R y el resto nos hablen de eso para justificar sus escasos ataques al binomio de Sky en el Tour. Era un día ideal, este domingo de julio, para liarse la manta al hombro y buscar algún escarceo del que sacar partido. Así pareció de salida cuando Movistar filtró a tres corredores (Erviti, Bennati y Soler), todos perfectos para el llano posterior al último puerto. Sin embargo, se quedó en un movimiento para la galería o para la clasificación por equipos. Y fue una lástima, otra vez.

La etapa se dividió en dos bloques, al igual que ayer. En eso ha quedado el Macizo Central, en un par de guerrillas: una por formar la fuga y otra por resolverla más adelante. La realización apenas nos mostró a un pelotón aburrido, en la que solamente se vieron los maillots blancos de Sky y a un Daniel Martin que arrancó sin saber muy bien porqué. De los primeros de la general, era el único que no tenía compañeros por delante. Y aunque llegó a tener un minuto de renta, los británicos lo cogieron a placer, sin desgaste alguno. Suena triste, pero el Tour 2018 nos recuerda terriblemente a los últimos tiranizados por el equipo Sky.

Ión Izagirre, al palo

Y para remate de la fiesta, a Ión Izagirre se le escapó la etapa en una llegada a tres con Cort Nielsen y Bauke Mollema. A un suspiro estuvo el ciclismo español de un formidable doblete, pero la velocidad punta del danés lo evitó, dejando al bravo corredor de Bahrein con su segundo segundo puesto en la carrera. Ya se vio superado por Julian Alaphilippe en la primera etapa alpina, aquella con final en Le Grand Bornard de la que parece que haya pasado un mundo, pero fue esta misma semana. Eso también lo provoca el Tour de Francia.

El gran grupo entró a más de 13 minutos, con el polaco Kwiatkowski liderándolo, estirando y sin dar un pedaleo de más. El propio Alejandro Valverde ya comentaba ayer que el objetivo era intentar meter a Nairo Quintana o Mikel Landa en el podio, para eso hemos quedado, como suele decirse. Esa falta de ambición la pagan ellos y la sufrimos nosotros, que estamos empezando a preferir la siesta que el Tour. Al final nos acusarán de malos españoles.

Quedan los Pirineos

Aunque como me contaban ayer por Twitter, queda Tour y nunca hay que perder la esperanza. Después de estos dos días de calma total y absoluta en el pelotón y al día de descanso de este lunes, no valen más excusas ni valdrá esconderse en los Pirineos. Los que quieran darle la vuelta a esto no podrán dejar escapar un metro en la última cordillera montañosa de la carrera. Si ayer creíamos en Fraile, a partir de ahora nos queda creer en el ciclismo. No pierdan la fé.

1 Comentario

  1. «Daniel Martin que arrancó sin saber muy bien porqué». Mejor escribir aquí «por qué». Aparte de algún error de puntuación, tampoco es recomendable tildar el monosílabo «fé».

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