Argentina ya no está en el Mundial. El país que más vive este campeonato, el que más lo siente, el que más pasión y alegría traslada entre sus aficionados…, y por supuesto, en su magnífica publicidad.

Y yo en el fondo me alegro. No porque tenga algo contra un país tan extraordinario como Argentina. No porque no me guste Buenos Aires o la maravillosa Patagonia. Tampoco por mi sufrido rencor al mejor jugador del mundo, Messi. Y ya que estamos, tampoco por su gastronomía, el tango y su verborrea infinita.

Me alegro de que Argentina no esté en el Mundial por perder de vista a Diego Armando Maradona. Hoy en día es un personaje desfasado que no hace bien al fútbol.

Posiblemente haya sido el mejor jugador de la historia, con el permiso de Pelé, Zidane, Di Stéfano y Johan Cruyff. Lo que sí es seguro que ha sido el más mediático y, posiblemente, el más idolatrado. Todo esto con una vida de película escrita por un guionista de éxito en Hollywood que para su desgracia se está convirtiendo en una película de terror de serie B.

En el mundo del fútbol se nos llena la boca al hablar de valores, de dar ejemplo a los niños, del respeto al rival y resulta que uno de los embajadores de la FIFA en el Mundial es Maradona. Sus imágenes durante los partidos de Argentina han sido lamentables, inadecuadas para un personaje de su talla, impropias de un embajador del fútbol mundial.

La pleitesía y el seguimiento de los medios de comunicación poco ayuda. Maradona es un personaje que no hace bien al fútbol, creo que es el momento de asumirlo y no darle más notoriedad.

La fuerza de un Mundial es extraordinaria y quienes gestionan el fútbol deberían cuidar estas cosas más allá de la repercusión que generan este tipo de personajes. Establecer relaciones emocionales con los seguidores, cuidar a los futbolistas, trabajar junto a las marcas que apuestan por el fútbol, apoyar a los medios de comunicación que lo hacen grande y ser un modelo de compromiso y honestidad para la sociedad. Esos deberían ser los objetivos principales de este tipo de eventos.

Dicen que a Maradona hay que quererle tanto para bien como para mal. No estoy de acuerdo con ello.
Creo que es importante cuidar la imagen del fútbol. No todo vale. Millones de personas, niños o adultos de todo el mundo viven estos días por y para el fútbol. Debemos cuidarlo y respetarlo, de esta forma lo haremos más grande y, lo que es mejor, lo haremos un deporte que nos ayude a hacer una sociedad mejor. Lo siento por Argentina, me alegro por fútbol.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here