Las nuevas generaciones de aficionados a la Selección española (donde curiosamente ni todos son españoles ni todos los españoles lo son), ven los recientes fracasos en los dos últimos Mundiales y en la pasada Eurocopa como algo “anormal”. Como un tropiezo inesperado tras el triplete mágico Euro-Mundial-Euro del 2008 al 2012. Pero basta repasar los últimos 30 años de actuaciones de la Selección española entre Mundiales y Eurocopas, excluyendo “aquellos maravillosos años”, para cuestionar si fue algo inesperado o no. Veamos la nómina de equipos eliminados por España en el periodo 1988-2018:

— Octavos de final del Mundial 1994: Suiza 3-0
— Octavos de final del Mundial 2002: Irlanda 1-1 (por penaltis).

Hasta aquí llega la exhaustiva lista. ¿En 30 años? Sí ¿Y el resto? Podemos decir que las actuaciones oscilaron de ridículas y sonrojantes eliminaciones en la primera fase (Francia 98, Portugal 2004, Brasil 2014 o Alemania 1988), a famosos partidos de quiero y no puedo como las derrotas frente a Francia en la Eurocopa de 2000 y Alemania 2006 o frente a Italia hace dos años, pasando por aquellos habituales “jugamos como nunca y perdimos como siempre” en las amargas derrotas contra Yugoslavia en el 90, contra Italia en el 94 o frente a Inglaterra en el 96. Jugar contra un anfitrión infinitamente inferior, dominar infructuosamente los 120 minutos, sufrir alguna controversia arbitral con la que justificar tu mediocre partido y, finalmente, caer lastimosamente en los penaltis no fue algo novedoso: tan solo un deja vu de aquella mañana de sábado contra Corea. Sí, también entonces íbamos por la “parte fácil” del cuadro y Alemania no era más que un puñado de viejas glorias camino hacia la final.

¿Acaso no teníamos “grandes jugadores” en estas tres décadas? Claro que sí. Como ahora, al menos. Donde está Carvajal póngame un Ferrer. Quite a Sergio Ramos y meta a Hierro. Koke, Isco o Thiago tal vez no sean mejores que Martín Vázquez, Caminero o Guardiola. Difícil elegir entre Diego Costa o Morientes. Si uno lo piensa fríamente, De Gea probablemente no esté entre los cinco mejores porteros del mundo. Tampoco lo estaban en su momento ni Zubizarreta, ni Cañizares ni Molina. Y si Clemente se enrocó con su “Zubizarreta y 10 más”, no es de extrañar que quien lideraba su defensa en aquellos años 90 haya recaído con un “De Gea y 10 más”.

Así que si a lo largo de 30 años en 24 lo has hecho mal (o tirando a fatal) y solamente en seis lo has hecho excelentemente bien, quizá debamos concluir que lo del sábado pasado, aunque nos pese, fue “lo normal”.

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