Imagínense que al fondo del pasillo se encuentran sus ídolos. Sigan imaginando. Le dan la mano y saltan al campo con él. Antes han compartido charla en el vestuario e incluso viaje en bus camino del estadio. Por unos instantes, eternos para ti, te sientes uno más de ellos y sueñas despierto. Y es que suena a eso, a sueño imposible… hasta ahora. Para hacerlo realidad ha nacido Wingy, una empresa empeñada en convertir el fútbol en una experiencia única, irrepetible e inolvidable para cualquier aficionado a este deporte.

En A la Contra hemos querido conocer esa experiencia pionera a través de sus fundadores, Carlos Blanco y Filipe Laranjeira, quienes reconocen que lo más complicado es abrir la mente de los dirigentes de los clubes para que vean esta oportunidad de negocio. Ambos están convencidos de que se trata de un efecto dominó y en el momento que algún gran club apueste por ello todos los demás vendrán detrás. En Wingy ya están preparados para cuando ese momento llegue, cargados de experiencias deportivas que acerquen no solo el club a sus aficionados, sino también a los ídolos y estrellas del equipo, con la intención de humanizar un deporte que cada vez se ve más por televisión y se siente menos en el estadio. Con la NBA como referente ya han conseguido que algunas puertas se abran. La primera fue la del Mallorca, con el que ya realizan acciones conjuntas. Será la primera de muchas, allí Steve Nash lo supo ver antes que nadie.

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