Bela y Lima siguen conquistando territorios. En España, Europa, Sudamérica o Asia, ellos siempre reinan. Y si hay escenario nuevo, ellos son los primeros en clavar la pica de campeones. Y precisamente eso es lo que han conseguido este domingo imponiéndose a Juan Martín Díaz y Paquito Navarro por 6-2, 3-6 y 6-3 en la final del Euro Finans Swedis Open. La semana en Suecia había sido brillante en lo escenográfico e impía en lo deportivo. Hubo espacio para las sorpresas, las remontadas y las victorias contundentes ante un público que, por primera vez, conocía de primera mano lo que es tener a los mejores jugadores de pádel del mundo a tiro de salida de pista.

Un torneo especial que se iba a cerrar con una gran final. Un partido definitivo entre Juan Martín Díaz y Paquito Navarro que, por primera vez, se veían las caras en la cita del domingo. Muchas expectativas y pocas certezas. Comenzarían el partido Bela y Lima con su plan maestro: el de arrasar. Saltaron a la pista con una o dos marchas más que Navarro y Díaz y se notó desde el primer juego. Agresivos y ordenados, propusieron un juego fácil y efectivo que consistía en alejar a Juan Martín de la red y hacer trabajar a Paquito en el fondo de pista. Potenciar los defectos para paliar las virtudes.

Y funcionó. Abrieron brecha con un tempranero break, manejaron a la perfección la ventaja para mantener sus servicios y dieron el golpe de gracia con otra rotura que les distanciaba aún más en el marcador. El resultado, un 6-2 a favor incontestable.

El guión favorito de los números uno hacía presagiar una final corta y abultada, pero poco se puede fiar uno de dos genios como Díaz y Navarro. El golpe inicial en lugar de adormecerlos les incendió el orgullo y se volvieron más peligrosos. Y más certeros. Como si intentar un imposible fuera un acto de suficiente envergadura como para sacar su mejor pádel y la mejor de sus quimeras hacerlo con todo en contra.

Abrieron el segundo set con rotura, se pusieron con un 0-3 a favor y lucieron sus mejores recursos. Juan Martín dominaba la volea y maniataba a Lima en el fondo de pista y Paquito hacía subir y bajar a Bela a su antojo para cerrar con ese smash solo al alcance de unos pocos privilegiados. Trabajaron, metieron más bola de la que acostumbra a aglutinar su juego vistoso y definitorio y dieron la vuelta al resultado y el encuentro. Con un 3-6 final igualaban la final y llevaban el gran acto a su episodio final.

Una manga que pudo comenzar con otro zarpazo de Díaz y Navarro, pero que no se acabó por concretar. Tuvieron hasta cinco pelotas de rotura, pelearon por abrir brecha, pero cedieron ante el empeño de unos Bela y Lima que se agarraban a la pista con la certeza del que sabe que si supera un trance llegaran etapas mejores. Y así fue. Sacaron adelante su juego y rompieron de vuelta. Del hipotético 0-1 al 2-0 a favor. Del seguir en la duda a plantear un escenario nuevo. Todo, aliñado con un nuevo servicio a su favor que solventaron con asombrosa facilidad.

Intentarían agarrarse al encuentro Juan Martín y Paquito y lo harían con todo tipo de tiros. Desde salidas de pista a dejadas imposibles. Del globo constante a Bela al smash a la verja a Lima. Todo era mucho, pero nunca suficiente esta vez. La final estaba vista para sentencia porque la pareja Adeslas no iba a despreciar semejante botín. Aglutinaron sus servicios restantes, amenazaron con ponerse en disposición de romper de nuevo y abrocharon la final por un definitivo 6-3.

Un nuevo triunfo para las vitrinas –el tercero de la temporada- que, además, esta vez tiene un emotivo final. Un fin de fiesta especial para los números uno y más aún para un Bela que, tras haber mostrado su profesionalidad ante más de 2.000 espectadores, no pudo contener las lágrimas al señalar al cielo y dedicar la victoria a su difunta abuela.

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