El Atlético no tuvo pólvora. Hasta cinco ocasiones claras fallaron entre Correa, Gameiro y Vietto (un par cada uno de los dos últimos). A la espera de que Griezmann, Diego Costa o Lemar iluminen el camino, la segunda línea de delanteros rojiblancos no tuvo mordiente ni efectividad. Cosas de pretemporada, presuponemos, pero no es menos cierto que estas son las semanas en las que más hay que aprovechar las oportunidades. Cosa que sí que hicieron los canteranos Mollejo y Borja Garcés, que salvaron parte de los muebles al final del partido.

Quizá la mejor noticia del encuentro fue lo bien que arrancó el centro del campo y la solvencia de Rodri. Simeone dibujó un 4-3-3 y en la sala de máquinas Thomas, Rodrigo y el canterano Mikel Carro aportaban movilidad y dominio. La primera ocasión la tuvo Correa en el 8′, tras un buen recorte de Gameiro, pero Trapp la sacó con el pie. El francés fue el protagonista del segundo uy: lástima que tras la conducción larga, y cuando Trapp estaba totalmente adelantado, el punta levantara el balón demasiado y se fuera muy por encima del larguero.

A los 15 minutos el partido cambió, el PSG reaccionó y el Atleti se adaptó a la nueva situación: salida rápida de balón y contragolpe. Los colchoneros aguantaban y el PSG iba cada vez a más liderados por Verratti, Rabiot y Diarra. Hasta que en el minuto 32 Nkunku rompió la igualdad: Kurzawa remató en un área superpoblada, Juanfran despejó con el brazo, cambió la trayectoria del balón y dejó a Adán vendido para parar el rechace que enganchó Nkunku.

Con Vitolo arrastrando unas molestias en el tobillo que le han impedido debutar esta pretemporada y con Lemar presentado en Madrid minutos antes del partido las miradas e instrucciones se dirigían a Correa, Gameiro y Vietto. Fue este último el que pudo poner el empate, pero Rimane sacó bajo palos un remate demasiado flojo del argentino, que debió lanzar a romper.

Tras la reanudación el partido no cambió. El PSG salió lanzado tras ocho cambios respecto al once inicial y con Tim Weah como perla y estrella. Menos de diez minutos le bastaron para poner en apuros a la defensa colchonera: Montero cedió el balón atrás a Adán, la decisión sorprendió al portero, que dudó y despejó el disparo de Weah con la pierna, cometiendo un penalti que no se pitó. Al menos el balón se marchó fuera.

El Atleti intentó responder, pero arriba no había pólvora. Gameiro remató en el 55′ con un disparo blando que fue directamente a las manos de Trapp. Cinco minutos después un nuevo fallo, en esta ocasión de Vietto: Juanfran centró desde la banda, Joaquín dejó pasar el balón y Vietto, de nuevo en boca de gol, no pudo superar a Trapp.

El dominio del equipo francés era ya incontestable con el segundo gol del PSG: Toni Moya se confundió en la salida del balón y Diaby lo aprovechó para batir a Adán con un tiro cruzado. Pero cuando todo parecía perdido apareció la cantera. Primero Mollejo, que falló el primer remate y marcó con el segundo rechace. En el fútbol, que no en la vida, en la insistencia está la virtud. Y después y para empatar surgió Borja Garcés, que marcó ayudado por Bernede.

Lástima que el tiempo de descuento le quitara a los canteranos su merecido premio. Postolachi la puso en la escuadra y el PSG se llevó el triunfo en esta International Champions Cup. La cantera aprovechó su oportunidad. La delantera no.

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