Escribía el crítico de arte francés Nicolas Bourriaud en su ensayo Estética relacional que el arte contemporáneo es cada vez más exigente con el espectador, el cual debe hacer un esfuerzo para acercarse a las obras, empeño que muchas veces no está dispuesto a realizar.


Dirección: Christian Petzold.
Reparto: Franz Rogowski, Paula Beer, Godehard Giese, Lilien Batman, Maryam Zaree, Barbara Auer, Matthias Brandt.
País: Alemania / Francia.
Duración: 101 min.


Ante películas como ésta del realizador alemán Christian Petzold (Barbara, 2012; Phoenix, 2014) —que abrió la XX Edición del Festival de Cine Alemán que se celebra esta semana en Madrid y que se estrena hoy en salas comerciales— no vendría mal que el espectador repasase algunos de los conceptos básicos de la Teoría de la Relatividad General de su compatriota Albert Einstein. Y es que cuesta más de media entrar en el fracturado espacio temporal que plantea En tránsito, aunque una vez que te has situado en sus coordenadas, aprecias el valor de la propuesta.

En tránsito se localiza en la ciudad de Marsella en nuestros días, lugar donde llegan miles de refugiados de toda Europa que huyen de la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, el joven alemán Georg (un Franz Rogowski que recuerda a Joaquin Phoenix), el cual ha suplantado la identidad de un escritor muerto para utilizar su pasaporte y su visado y huir a México. En esta ciudad junto al Mediterráneo, Georg se enamora de Marie, una joven que busca desesperadamente a su marido, componiendo un desgarrador triángulo amoroso. Es esta historia la que recuerda a la mítica Casablanca (Michael Curtiz, 1942), pero trasladada a esa destartalada Marsella que recorren como fantasmas los refugiados escondiéndose en hoteluchos inmundos, esquivando a los delatores y los controles policíacos y vagando de consulado en consulado con el objetivo de conseguir un visado con el que escapar de los fascistas que han ocupado Europa.

Con estos elementos es fácil reconocer una identificación del desmembramiento de la Europa contemporánea y su olvido de los refugiados y asociarlo con lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, relación que Petzold explica mediante su particular pliegue espacio-temporal para elaborar una película deconstruida en su forma, pero que tras su visionado el cerebro se encarga de volver a montar para ser testigo de un drama y una historia de amor que trascienden barreras temporales.


CERVEZA RECOMENDADA


WEIHENSTEPHANER VITUS Alcohol: 7,7 %. Amargor: 17 IBU.
Para maridar esta película alemana que juega con el concepto del espacio, qué mejor que recurrir a esta gran birra de la cervecera más antigua del mundo, la Staatsbraurei Wehihenstephan situada en Frisinga (Baviera), donde los monjes del monasterio benedictino que da nombre a la casa empezaron a dejar testamento del cultivo del lúpulo en el año 768, y la cervecera ya empezó a elaborar cerveza como tal en el año 1040.

Esta Vitus se trata de una cerveza de trigo de estilo Weizenbock que, por su almacenamiento en frío prolongado, se convierte en una birra más fuerte en el paladar y en graduación. De color anaranjado turbio y abundante y cremosa espuma debido a las proteínas del trigo, se caracteriza por desprender en nariz un poderoso aroma a plátano maduro, propio de los ésteres de las levaduras. En boca se mantiene ese sabor a plátano acompañado de notas cítricas y especiadas, lo que se remata con un paso de boca redondo y cálido por sus casi ocho grados de alcohol. Una de las birras favoritas del que escribe. ¡Prost!

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here