Estar en un concierto de Sabina siempre es especial y, si es en Madrid, más aún. Regresaba a su casa, su Madrid, donde siempre vuelve, donde sus incondicionales le esperaban —le esperábamos— con los brazos abiertos.

Ganas de cantar, de disfrutar de su música, sus versos, su forma de entender la vida. Pero hoy había algo que no encajaba. Un Sabina emocionado desde el primer minuto —quizá demasiado— reflexivo, sensible, recordando sus problemas de salud de estos últimos meses y avisándonos a todos para que no nos engañen sobre la felicidad de la vejez, que en palabras de Sabina es “una puta mierda”. Fue el presagio de que algo pasaría.

Sabina abandonó el escenario a mitad de concierto, en pleno Y sin embargo, dejando a todo el WiZink Center confundido y, en muchos casos, preocupado.

El concierto comenzó con su Yo me bajo en Atocha y un público totalmente entregado, pero poco a poco su peculiar voz debió no resistir tantas emociones, tantos nervios, tanta responsabilidad de estar delante de su gente, sus amigos, su público de siempre. Entre canción y canción, Sabina hacía autocrítica: “No están viendo ustedes un buen concierto por mi parte hoy”. Hoy no era su día, supongo que tanta responsabilidad le paso factura.

Fue Pacho Varona, después de intentar seguir con el concierto, quien doy la noticia: “Joaquín se ha quedado totalmente mudo y no va poder seguir con el concierto. Lo sentimos de todo corazón”. El concierto terminó después de menos de hora y media con gran parte del peso del mismo sobre los hombros de su banda, sus compañeros de carretera, sus amigos, su familia como él dice. La familia nunca falla y, ellos hicieron bien esa frase durante los momentos de desconcierto que dejó su fuga en plena canción. Una incómoda situación.

Sabina se quedó sin voz o le paso algo raro, no sé… espero realmente que se encuentre bien. Él es un artista diferente, un genio de la música y esto se ve claramente reafirmado con el cariño infinito de su público, algo sobrenatural que se demostró con su reacción al terminar el concierto, aplausos y comprensión.

Cierto que habrá muchos que pensarán que se le debe exigir más, que debió salir a dar la cara, que si no se siente capaz que se jubile… es respetable, pero no puedo estar acuerdo a pesar de lo sucedido.

Las canciones de Joaquín Sabina forman parte de la banda sonara de miles de personas, es un genio, un artista extraordinario que nos ha hecho cantar, bailar, soñar, viajar… Yo a Sabina le perdono todo. Pocos lo merecen, pero él es especial y Madrid lo sabe.

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