¡Ya ha empezado el Mundial! Aunque después del Rusia-Arabia Saudí que acaba de terminar con paliza para los anfitriones por 5 a 0, aún nos queden ganas de que empiece. El partido, que traía la vitola de una de las peores inauguraciones de la historia, calmó la sed de fútbol a base de goles, pero aún habrá que esperar para ver algo más de juego.

Sí fue, desde luego, la puesta en escena soñada por un Putin radiante, que primero recibió la ovación del Luzhniki, luego vio como los rusos conseguían su primer triunfo desde octubre del año pasado y, entretanto, protagonizó una de las imágenes del día junto a Gianni Infantino y el príncipe saudita, Mohammed bin Sal en el palco. Tres sillas ocupadas por dos: poder y dinero.
De repente todo encajó para una Rusia que tanto se ha dejado para organizar la cita mundialista. No sólo millones han volado por el camino, también fútbol. Por eso había muchas dudas antes de que el balón se pusiese a rodar. Algunas casas de apuestas no sacaban al anfitrión ni de la fase de grupos. Pero dos de los jugadores con más talento de la Selección de Cherchesov, el “español” Cheryshev y el artista Golovin, devolvieron a Rusia al mapa futbolístico de su campeonato.

Arabia fue, desde luego, el invitado perfecto. Los de Pizzi se dejaron todos los semáforos en verde y evidenciaron por su parte que estamos ante, quizá, la peor selección de todo el campeonato. Es significativo que tres experimentos casi políticos de LaLiga como Al-Dawarsi (Villarreal), Al-Muwallad (Levante) y Al-Shehri (Leganés) sean figuras en este equipo.

Y Rusia, ante tal panorama, pisó sin descalzarse la alfombra saudí. Primero con dudas y luego, casi sin creérselo, más y más fuerte. Sin oposición ni contrapeso, algún futbolista hasta rompió motor. Habrá que ver si Dzagoev, que se lesionó pegando un inesperado sprint por el prado, vuelve a jugar en su Mundial tras lesionarse a los 25 minutos.

La precipitada salida de Dzagoev permitió la entrada al campo a un Cheryshev hipermotivado que al finalizar la primera parte marcó un 2-0 que ya parecía definitivo. Antes y después, Golovin sacó a pasear una diestra de seda para ponerla en las cabezas de Gazinskiy y Dzyuba. Los tres goles de ventaja parecían hacer justicia, pero las dos estrellas de esta Rusia renacida tenían ganas de más en el descuento. Primero Cheryshev y luego Golovin marcaron sendos golazos para sentenciar la primera goleada del Mundial. El suyo.

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