Kylian Mbappé, de 19 años y 192 días, es la nueva estrella del Mundial de Rusia. Sus dos goles contra Argentina (además provocó un penalti) colocan a Francia en los cuartos de final y la confirman como una de las principales favoritas para hacerse con la Copa del Mundo. Messi, de 31 años y seis días, llegó hasta donde pudo y se despidió del Mundial, quizá de los Mundiales. Su selección no da para más y su entrenador tampoco. Contra pronóstico, los argentinos remontaron el gol de Griezmann (1-2), pero no tuvieron ni fuerzas ni talento para sostener el pulso a un adversario más joven y más fuerte.

Desde el inicio, el partido no auguraba nada bueno para Argentina, desarbolada por el físico de los franceses. Griezmann dio el primer aviso con un disparo de falta que estrelló en el larguero. Poco después, Mbappé, en una galopada desde campo propio, fue dejando atrás rivales hasta que fue interceptado por Marcos Rojo, que le trabó fuera del área y le siguió empujando dentro. No hubo quien no comparara esa carrera con las del mejor Ronaldo Nazario.

Griezmann transformó el penalti y puso por delante a Francia en el minuto 13. El juego favorecía a los franceses y la estadística también. Les bleus habían ganado los últimos catorce partidos (quince, ya) en los que el delantero del Atlético ha marcado. Y Francia no falla cuando anota primero en la Copa del Mundo. Su última derrota fue en la consolación del Mundial 82, contra Polonia.

Argentina dominaba a duras penas el juego, pero muy lejos de las ocasiones de gol. Messi estaba vigilado por el inagotable Kante y los esfuerzos por llegar al área francesa eran inútiles ante la ausencia de un rematador. Sampaoli se había dejado en el banquillo al Kun y a Higuaín. Francia se sentía muy cómoda al contragolpe, confiada en su velocidad.

Sin embargo, el fútbol es indescifrable. En el minuto 41 y cuando menos se esperaba, un zapatazo de Di María desde 30 metros sirvió para que Argentina empatara el partido (el gol más lejano en lo que va de torneo). No quedaron ahí las sorpresas. Mercado adelantó a la albiceleste en el 47. Messi chutó sin excesivas esperanzas y el sevillista desvío el balón; más que rematar, quitó la pierna, pero mortalmente.

La felicidad argentina no duró ni diez minutos. Una internada de Lucas acabó en un pase a la olla que aprovechó el otro lateral francés, Pavard (56’). Su golpeo fue impecable, extraño en un defensa.

A continuación, se desató el diluvio. Mbappé marcó el tercero (63’) después de un recorte maravilloso dentro del área que dejó petrificada a la defensa argentina. En el cuarto tanto (67’), otra vez Mbappé, culminó una contra de manual. En nueve minutos, los franceses habían remontado el encuentro.

Agüero acortó distancias en el tiempo añadido para demostrar la infinita torpeza de Sampaoli, pero ya no había tiempo para los milagros.

Ahora, los franceses esperarán en cuartos de final al ganador del duelo entre Uruguay y Portugal que se jugará a las 20:00 horas. Y cuidado con Francia. No solo tiene un gran equipo. Cuenta con el mejor futbolista del campeonato salvo que alguien diga lo contrario. Y lo demuestre.

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