El ensayo es parte fundamental en el deporte profesional. Y cuando un calendario ofrece oportunidades, hay que aprovecharlas. La primera prueba seria de Mikel Landa y el Movistar se vivió en la Vuelta a Suiza este miércoles cuando el corredor alavés arrancó a unos seis kilómetros de la meta, en plena subida final, mientras el resto de favoritos permanecían a cubierto en el pelotón. Con Nairo Quintana controlando por detrás, Landa buscaba el triunfo en el primer final en alto de Suiza. No lo consiguió porque BCM controló la distancia y Bahrein la terminó de cerrar antes de que Diego Ulissi (UAE Emirates) —primer triunfo del año para él— se abalanzase en el sprint, incontrolable ante los escaladores.

La jornada, la primera de montaña en la carrera, fue rapidísima de salida, con muchos movimientos y muchos corredores buscando el protagonismo que la carretera les había negado estos días. En letras de oro merece la pena remarcar los nombres de Larry Warbasse (Aqua Blue Sport) y Lilian Calmejane (Direct Energie), autores de dos intentos de matrícula de honor, ambos sofocados por el potente BMC, que incluso utilizó hasta el hoy líder Küng para trabajar en favor de un Richie Porte que ya luce como líder de la carrera, sin apenas haber hecho nada más especial que cerrar algún hueco y aguantar algún que otro cambio de ritmo sin demasiado relumbrón.

 


Los favoritos, en un pañuelo


La poca dureza de la subida final, más de veinte kilómetros de algo más que un falso llano, no sirvió para grandes ataques y la carrera parece que se jugará entre el viernes —etapa reina— y el domingo —la contrarreloj individual—. Mientras esos días llegan, los favoritos han dado hoy la cara, unos más que otros. Se ha visto ofensivo al mencionado Landa, controlador a Quintana, solvente a Porte y activos a Fulgsang (Astana), Kelderman (Sunweb) y Spilak (Katusha). También Ion Izagirre (Bahrein Merida) puso a trabajar a su equipo, aunque su movimiento no terminó de llegar.

Tampoco es una etapa sencilla la de este jueves, con dos puertos de paso de categoría especial. Ambos se pasan en los primeros kilómetros de la etapa, por tanto, lo normal es que sirvan más para formar fugas y ver intentos de segundos espadas que de ver una pelea cruenta por la general de la carrera. Ellos deberán moverse al final, en Gasterstrasse, un puerto de tercera categoría que servirá para arañar segundos que siempre pueden ser de valor teniendo en cuenta las escasas diferencias que hay entre unos y otros.

Aunque lo que parece evidente es que desde aquí y hasta el final va a ser un todos contra Richie Porte. Es el gran favorito, tiene a su favor la contrarreloj del último día, va líder y tiene a uno de los equipos más fuertes de la carrera. A todos estos ingredientes se une la poca distancia que mantiene con sus perseguidores. Kelderman y Oomen (Sunweb) están a veinte segundos, Enric Mas (Quick Step), segundo hoy, a 21 segundos, Quintana y Ion Izagirre a poco más de medio minuto y Mikel Landa a 47. Todos ellos están en un pañuelo y más les vale no despistarse. Por su bien.

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