This is England. Posiblemente no haya mejor metáfora del debut de Inglaterra en el Mundial de Rusia. Y menos en A la Contra, que los jefes son muy cinéfilos tengo entendido. Así que podemos usar el título de la mítica película de Shane Meadows. No porque los de Southgate sean una banda de cabezas rapadas, sino porque como diría un castizo: esto es lo que hay. Si en This is England se retrataba sin tapujos parte de esa sociedad inglesa de los años 80, el partido contra Túnez nos dejó ver a la selección inglesa tal y como ves. Para bien y para mal.

Harry Kane, el cazagoles estrella que empezó jugando al fútbol de portero, salvó el debut de Inglaterra y, de repente, el optimismo parece haber vuelto a las islas: “En una semana de campeonato en la que no ganaron ni Alemania, ni Brasil ni España, Inglaterra sí lo ha hecho”, así concluyó Guy Mowbray su narración del partido en la BBC. Es una manera de verlo, supongo. Pero la verdad es que el sentimiento general era más de alivio que de triunfalismo cuando el árbitro pitó el final del partido. El encuentro resumió a la perfección lo que es Inglaterra: un delantero estrella de talla internacional, peligro a balón parado, muchas dudas defensivas y fallos en la circulación de balón.

En los noventa minutos contra los africanos Inglaterra pasó de una primera media hora con mucha velocidad y presión adelantada a sufrir un atasco descomunal que ni la hora punta en el centro de Londres. En la segunda parte, cuando Túnez ajustó su entramado defensivo con un jugador más por el centro, Inglaterra cortocircuitó poco a poco. Se notó ahí esa falta de calidad y la necesidad de jugadores con más desborde por la banda que sean capaces de dar un buen pase.

La última media hora del partido fue un constante quiero y no puedo de los ingleses ante una defensa tozuda de Túnez. Llamó sobre todo la atención la cantidad de balones colgados que se perdieron por el segundo palo sin encontrar rematador. Quizás dé la impresión de que los ingleses asediaron a Túnez, pero esa falta de claridad en ataque les puede pasar mucha factura contra selecciones de mejor nivel. En realidad no tuvieron ocasiones claras de gol.

En el área contraria, la de Jordan Pickford, se vio poco fútbol porque Túnez no dio mucho de sí. Pero pudimos comprobar una vez más que se necesita mucha tila para aguantar los nervios cuando le atacan a Inglaterra. En un balón totalmente intrascendente se le cruzaron los cables a Kyle Walker y le pegó un guantazo a Ben Youssef. Penalti inapelable y gol.

El partido, en definitiva, no despejó las muchas dudas que lleva despertando esta selección inglesa. Sí nos dejó algo claro. El equipo tiene las mismas lagunas y los mismos puntos fuertes que se le conocían antes de que empezase el Mundial. La gran duda es si Hary Kane podrá él solo tirar de Inglaterra para llegar mucho más allá de la primera eliminatoria tras la fase de grupos.

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