El Mundial ha llegado a un punto en el que asistimos a partidos con todo en juego, a partidos sin aspiraciones y a partidos híbridos. Sí, híbridos. Encuentros donde hay un equipo con los deberes hechos, las lecciones estudiadas y todo aprobado en los exámenes finales. Y otro con todo por aprobar. Así fue el Croacia-Islandia. Por un lado estaban los croatas, que cumplieron en las dos primeras jornadas y se aseguraron el pase al siguiente curso. Enfrente, Islandia, el compañero que se esmera y que trabaja, pero al que le cuesta más que a la media.

Croacia no quiso hacerle ningún feo a Islandia. Ni al fútbol. Planteó cambios, pero no se abandonó. Su rival lo advirtió pronto y la primera mitad se cerró sin goles. En la segunda parte marcó Badelj. A pesar de todo, no se rindieron los islandeses, quizá porque no saben. Un penalti les devolvió la vida, si bien la ilusión no les duró demasiado. Un nuevo gol croata dictó sentencia.

Islandia se queda fuera del Mundial después de su prometedor estreno contra Argentina (1-1) y Croacia se confirma como una de las selecciones, titulares y suplentes, más en forma del campeonato.

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