Noche de jueves. Película polaca. Vemos como el guaperas de turno acaba de discutir con su novia perfecta. Entre el despecho y la necesidad de demostrar su masculinidad se acuerda de ese patito feo al que nunca hizo caso y pasa a buscarla sin avisar: “¡Baja ya o me voy!”. La insegura chica, que en ese momento se prepara para ir a ensayar con su banda que va a participar en el gran concurso anual de bandas de rock de la escuela, no sabe qué hacer: ¡En su vida habría soñado que iba a tener una cita con él!. ¿Y el concurso? Lo más probable es que no pasen de cuartos, nadie se acordará de eso en unos años… y desde luego, el guaperas no va a pasar a buscarla si hacen el ridículo. Así que sale desesperada a su encuentro sin decir nada a nadie.

Tras la cita, va al ensayo, como si nada y llega casi dos horas tarde: el cabreo de sus compañeras es evidente. Comienzan los reproches: que si va a dejar los ensayos así por ver al chico, que mejor que se busque otra banda. Que si ese es un mujeriego que cambia de novia como si nada… Peleas. Discusiones. Fin. Estos finales no le suelen gustar a casi nadie. El cine polaco es lo que tiene.

Sábado por la tarde. Típica comedia romántica estadounidense. La misma escena anterior pero la protagonista ya tiene más confianza en sí misma: sabe que sólo ha habido 19 bandas en la historia que han ganado ese concurso. Y encima este año tienen a una bajista y una baterista joven que ya las quisieran otras bandas. De hecho, están entre las favoritas. Nuestra heroína decide entonces priorizar el concurso del colegio y le dice al galán que la acompañe a los ensayos: está tan convencida de que van a ganar que le demostrará que puede ser algo más que un desahogo de penas. Sabe que no puede decir que no a su deseado Romeo pero sí puede decirle que espere “5 minutos”. El final es bien hollywoodiense: la chica gana el concurso de bandas y el galán cae completamente rendido ante ella. Todos contentos. Aplausos.

Matinal del miércoles. Mismos personajes, desarrollo y final alternativo: las amigas ganan el concurso de bandas sin ella y el galán deja plantado al patito feo en la quinta cita. Porque en la tierra de Buñuel y Gaudí somos más de finales surrealistas.

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