Este sábado, en el encuentro contra el Leganés, la Real le rendirá un sentido homenaje a su capitán. La camiseta blanquiazul característica del conjunto vasco no llevará esta vez el balón con la bandera bordado en el pecho. En su lugar, el equipo jugará el partido con un escudo de Xabi Prieto como homenaje de despedida en el que será su último partido en Anoeta. 

Xabi terminará así una carrera dedicada en exclusiva al conjunto de San Sebastian. Se retira en el mismo club que le ha visto crecer, sin haberse alejado de sus colores nunca y tras haber disputado 530 partidos con la Real. 

 


 

En nuestro homenaje particular, recordamos las primas líneas que le dedicó Alfredo Varona a un jugador que considera único: «Siempre que un gran futbolista se va pasa como cuando un amigo se va: algo se muere en el alma. Y, en ese caso, la coreografía es irremediable. Se trata de Xabi Prieto que, a los 34 años, ha decidido poner fecha de caducidad a su vida de futbolista, imprescindible la melancolía que nos lleva a recordar todo lo que un día empezó. Han sido 15 temporadas en la que tuvo más prestigio en la profesión que popularidad en el mundo. Una pierna derecha de clase que, por esas cosas que pasan, nunca levantó un título: ni una Copa del Rey ni una Europa League ni tampoco unas semifinales de la Champions que hubiesen revolucionado San Sebastián, como en los viejos tiempos. Pero no todo lo que pasa en la vida depende de uno. Si hubiese nacido 20 años atrás, posiblemente aquel medio campo que hizo campeón de Liga a la Real Sociedad (Diego, Alonso y Zamora) no hubiese sido el mismo, o Ormaetxea, en vez de jugar con el 4-3-3 de la época, lo hubiese hecho con un 4-4-2 en el viejo estadio de Atocha: ya no vale la pena insistir en ello, se nos pasó el tiempo de hacerlo». Leer el artículo completo.

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