La productora Blumhouse, responsable de títulos del nuevo cine de terror como las sagas de Paranormal Activity, Insidious, The Purge o de extraordinarias películas como Múltiple o Déjame salir, nació hace apenas una década con la estrategia de producir películas de bajo coste —en principio, entre 3 y 5 millones de dólares— y distribuirlas a gran escala con una major como Universal Pictures. Ahora, la productora del nuevo chico de oro de Hollywood, Jason Blum, se lanza al subgénero del terror teenager con Verdad o Reto, posiblemente con la intención de convertirla también en una saga como sus conocidas franquicias u otras ya míticas como Viernes 13 o Destino final, con la que tiene mucho en común.


Dirección: Jeff Wadlow.
Reparto: Lucy Hale, Tyler Posey, Violett Beane, Nolan Gerard Funk, Hayden Szeto, Sophia Taylor Ali, Landon Liboiron, Aurora Perrineau.
País: Estados Unidos.
Duración: 100 min.


Todo comienza con un grupo de jóvenes amigos que viajan a México de vacaciones y una noche deciden meterse en una iglesia abandonada para jugar a ‘Verdad o Reto’, actividad casi tan peligrosa como ponerse a invocar espíritus con una tabla de Ouija. Después regresan a la universidad y es cuando se dan cuenta de que algo sobrenatural, quizás el juego mismo encarnado en una presencia demoníaca, les ha seguido obligándoles a seguir cumpliendo sus reglas, o sea decir la verdad, ya que en caso contrario encontrarán la muerte. Todo muy propio de esos clichés tan abundantes en el cine de terror de los años 80. Es entonces cuando sucede la primera y bastante prometedora muerte, la de uno de los chicos del grupo —y también uno de los personajes más estúpidos que llevaba todas las papeletas para ser el primero de la esperada carnicería—. A partir de ese momento, uno ya intuye que va a morir hasta el apuntador, pero realmente espera que todo se desarrolle de una forma más divertida y menos repetitiva.

A Verdad o reto, siendo una cinta que se ve con cierta simpatía, le faltan las dosis de sangre y terror propias de una cinta de su género y la capacidad de proporcionarnos un rato de evasiva diversión, pero no hay ni una muerte realmente remarcable ni consigue estar a la altura de otras producciones de Blumhouse. Un ejemplo de solución de saldo de esta peli son esas caras sonrientes retocadas digitalmente que parecen hechas con Snapchat. Eso sí, quizás el Oscar que se llevó la magnífica Déjame salir el año pasado o el reciente estreno de la genial Un lugar tranquilo arrastre a una legión de jóvenes espectadores deseosos de pasar miedo a ver esta película, pero que no esperen el nivelazo de esos dos títulos, aunque sin duda pueden pasar un buen rato de moderno terror vintage.


CERVEZA RECOMENDADA


DUVEL. Alcohol: 8,5 %. Amargor. 33 IBU.
Esta clásica cerveza belga se empezó elaborar a principios del siglo XX por la cervecera Moortgat bajo el nombre de Victory Ale, pero parece ser que un zapatero amigo del maestro cervecero la describió como “un auténtico diablo” debido a su alta graduación, y a partir de ese momento, en 1923, se la llamó Duvel. Otras cervezas enmarcadas también dentro del estilo Golden Belgian Strong Ale tienen nombres que hacen referencia al demonio, como las conocidas Judas o Lucifer.

Esta cerveza demoníaca es de un elegante color dorado, ligeramente turbia, y se suele servir en copa tulipa ancha para apreciar mejor todos sus matices y su abundante y cremosa espuma. En nariz es una cerveza más lupulada que otras belgas de perfil más maltoso, y destacan también sus aromas afrutados propios de sus levaduras. En boca se trata de un trago suave y ligeramente amargo tan equilibrado que hace prácticamente imperceptible su alta graduación alcohólica. Sin duda, una birra con la que hay que tener cuidado ya que la carga el diablo.

 

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