Rafa Nadal ya es, desde hoy, el jugador con más finales de Masters 1.000 disputadas, un total de 48, de las que ha ganado 31. Pero no contento con eso, el balear también puede presumir de ser el tenista con más partidos ganados en torneos de la categoría con 356. De hito en hito, y tiro porque me toca. El siguiente reto será imponerse en la gran final al alemán Alexander Zverev, que viene de coronarse en Madrid y que derrotó en semis a Cilic por 7-6 y 7-5. Nadal está a un solo paso de sumar su octavo título en la tierra de Roma y de recuperar el primer puesto mundial.

Después de más de un año sin enfrentarse, Rafa y Nole, Nole y Rafa, dos viejos conocidos, saltaban al Foro Itálico para brindar un partido que no decepcionó a nadie. Un renacido Novak Djokovic plantó cara hasta el final, cosa que no le habíamos visto en sus últimos encuentros,  aunque no fuese suficiente para superar al rey de la tierra batida, ganador por 7-6(4) y 6-3.

Nole llegó a disponer de dos notas de break en el primer juego del partido con un 15-40 que quizá hubiesen decantado el primer set a favor del serbio, sin embargo, Djokovic flojeó en el sexto juego y Nadal se lanzó a la yugular. Es difícil encontrar a un deportista con más ambición por ganar que la de Rafael Nadal Parera en la historia de nuestro deporte. Eso es lo que le diferencia del resto, en el circuito, y en la vida. Mañana estará en su décima final de Roma, de las que ha decantado siete a su favor.

El de Manacor se distanció en el segundo set hasta un  5-2, gracias a un saque directo a 201 kilómetros por hora y a una solidez en su juego que ya da miedo de cara al inminente Roland Garros. Mención especial para una derecha paralela que funcionó como la seda y a unos efectos infernales para sus rivales. Djokovic pudo insinuar que ha vuelto. Físicamente, el serbio empieza a encontrar el tono, y mentalmente, va dando muestras de mejora partido a partido.

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