Hielo por aquí. Hielo por allá. Frío también en los pies. Hasta en sus partes íntimas. Así acabó el partido LeBron James. El alero de los Cavs sí que no se borra de los partidos importantes. Dejó helado a una franquicia, en su propia casa, que demostró ser mejor que la suya, pero que no pudo contra su mejor versión. Con la actuación frente a los Boston Celtics, llevó a su equipo a otra dimensión, a una nueva final de la NBA, la cuarta consecutiva para los Cavaliers, la octava para el El Rey (las cuatro anteriores fueron con los Miami Heat), aunque solo ha ganado tres.

Y eso que estuvo no una sino dos veces contra las cuerdas. En la final de Conferencia, el equipo de LeBron, porque a estas alturas no tiene sentido llamarlo de otra manera, remontó un 2-0 para empezar y después, un 3-2, para, finalmente, imponerse en el séptimo partido (79-87). El talento del joven novato Jayson Tatum, junto con la ausencia de Irving y Hayward, no resultó suficiente. Tiene mérito que todo lo que haga James llame la atención semana tras semana. Su superioridad y sus registros, como un pozo de petróleo, parecen inagotables, aunque a sus 33 años de edad su adiós cada día que pasa está inevitablemente más cerca. Si el nivel de cada actuación es como el de ayer, hará aún más difícil su despedida.

 

 

Jugó los 48 minutos de partido. No se perdió ni un segundo de la séptima y definitiva manga contra los Celtics. King James sumó 35 puntos y 15 rebotes. Anotó 12 de 24 tiros de campo, incluidos 3 de 8 triples, y 8 de 11 desde la línea de personal. Además, puso dos tapones. Aunque como todo superhéroe, su kriptonita volvió a ser el pobre control de balón al cometer 8 pérdidas. A LeBron lo acompañó Jeff Green, que ocupó el puesto de Kevin Love, debido a una conmoción cerebral, que aportó 19 puntos y 8 rebotes. También destacaron, aunque no tanto como su estrella, JR Smith y Tristan Thompson con 12 y 10 tantos respectivamente.

El otro finalista todavía está por decidir. Será Houston Rockets o Golden State Warriors. Ese partido lo verá LeBron, que ya ve en Hardem o en Curry a una de sus próximas víctimas. En esa final también estará el base José Manuel Calderón, que en el último partido contra Boston no disfrutó de ningún minuto. De esta forma, Calderón se convierte en el tercer español en disputar las finales de la NBA, después de que lo hayan hecho Pau Gasol con los Lakers (y lograse dos anillos) y Serge Ibaka con Oklahoma City Thunder.

 

 

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