A finales de 2016, Petra Kvitova se encontraba en su casa, cuando sufrió un asalto doméstico en el pudo haber perdido la mano izquierda y toda su carrera. Cuando se la ve levantar títulos ahora, se entiende el valor y la fortaleza de una jugadora que ha elegido reinventarse y no quedarse estancada recordando el sonido de aquellas cuchilladas. El presente de Kvitova está colmado de títulos y de perseverancia. Tras una grandísima final,  Petra levantó su tercer título en la capital española (2011 y 2015), y el cuarto en este 2018. Su grito después del punto definitivo encerraba mucho más que una simple victoria. Kiki Bertens quiso batalla y aguantó en la pista casi tres hora, hasta que la checa cerró en partido en el tercer set con un tenis espectacular (7-6, 4-6 y 6-3).

El lunes, Petra Kvitova será octava en el ranking.  La checa ostenta otro triplete en New Haven (2012, 14 y 15), ha ganado dos veces Wimbledon (2011 y 14) y una el Masters (2011). En activo, únicamente Serena (72 títulos), Venus (49), Sharapova (36) y Wozniacki (28) lucen un mejor palmarés que la de Bílovec (23). Es una de las mejores raquetas del torneo y ha llegado a ser segunda entre las mejores WTA.

Los dos primeros sets fueron duros. Con un tenis mucho más plano y práctico que espectacular por parte de las dos contendientes en los primeros dos sets (58 errores no forzados de Kvitova y 48 de Bertens al final), el show estuvo reservado para aquellos que tuvieron paciencia. Casi un año después de la tragedia, Kvitova volvía para tratar de ser una de las mejores tenistas de nuestro tiempo y convertirse en una realidad. Pues bien, ya lo ha conseguido. Una lección de vida de la que todos deberíamos aprender algo.

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