El fútbol es retorcido. El croata Niko Kovac será el próximo entrenador del Bayern y su último servicio como técnico del Eintracht fue vencer en la final de la Copa alemana (1-3) al que será su club a partir de junio. Heynckes se despide con derrota y sin doblete, y en Múnich se clama contra el VAR. El videoarbitraje pasó por alto un penalti de Kevin-Prince Boateng a Javi Martínez que podría haber significado el empate.

El propio Kovac reconoció el error del árbitro, quizá para congraciarse con su próximo club. «Kevin quiere despejar el balón pero le golpea en el pie. Fuimos afortunados porque era penalti».

Indudablemente, no fue un buen partido para el VAR. El árbitro dio por bueno el 2-1 pese a una mano previa y volvió a fallar en el penalti sobre Javi Martínez en el minuto 94. Como continuación de esa jugada, y con Ulreich incorporado al remate, Mijat Gacinovic puso la puntilla a los bávaros en el 95′. Una gran sorpresa, especialmente si tenemos en cuenta que el Eintracht terminó la Liga a 35 puntos del Bayern. Hasta la final, los de Múnich sólo habían perdido tres de sus 21 finales de Copa.

Al final, el Eintracht consiguió su quinta Copa, la primera que gana desde 1988, y Heynckes dio una última lección de elegancia: «Cuando uno pierde no debe hablar del árbitro. Hay que felicitar al Eintracht. Hemos vuelto a cometer un error. Ha sido una derrota evitable. Si uno no aprovecha sus ocasiones no debe luego preguntarse por qué ha perdido una final».

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