La prolífera cosecha de biopics en Hollywood está recreando en los últimos años las vidas de escritores, músicos, políticos o estrellas de cine que, además de dar a conocer a los millennials interesantes personajes que no tenían canal de YouTube, permite resucitar a ciertos personajes que la Historia ha relevado a un segundo plano de popularidad.


Dirección: Paul McGuian.
Reparto: Annette Bening, Jamie Bell, Julie Walters, Vanessa Redgrave, Stephen Graham, Leanne Best, Kenneth Cranham.
País: Gran Bretaña.
Duración: 106 min.


Este es el caso de la actriz Gloria Grahame (1923-1981), diva de la época dorada del Hollywood de Bette Davis o Joan Crawford, musa del cineasta Nicholas Ray, que fue el segundo de sus cuatro esposos, y femme fatale que consiguió un Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por Cautivos del mal (Vicente Minnelli, 1952) para pasar luego al olvido cinematográfico, aunque protagonizase un escándalo en su vida real por el que ahora es recordada en esta cinta. La actriz fue una de tantas víctimas del sexismo reinante en Hollywood que jubila anticipadamente a ciertas actrices en cuanto se las empiezan a notar las arrugas.

Así, en los años 70, Gloria Grahame desarrolló su carrera sobre las tablas de un teatro entre Los Ángeles y Liverpool, donde conoció a un joven actor del que se enamoró, Peter Turner, con el que vivió un romance de película con los ingredientes clásicos del amor entre una estrella famosa y un anónimo actorcillo al que le saca casi 30 años. Ha sido la biografía escrita por este joven Peter Turner la historia en que se ha basado Paul McGuian para hacer esta película, y en la que Turner habla así de su musa Gloria Grahame: “Sus movimientos eran rítmicos y resbaladizos. Su voz distintiva y su rostro familiar. Ella no vestía ropa cara, solo su habitual camiseta y unos pantalones vaqueros. Me cautivó. Me deslumbró su estilo”.

Para interpretar a Gloria Grahame la elegida ha sido una inspiradísima Annette Bening en el que puede ser el papel de su vida, y la réplica se la da Jamie Bell, aquel chaval que dio vida al bailarín Billy Elliot hace ya 18 años. La película arranca en 1981, cuando Peter Turner recibe una llamada inesperada para informarle de que su ex amante Gloria Grahame, y a la que hace años que perdió la pista, está muy enferma. Así que el joven va a buscarla para llevarla a su humilde casa familiar en Liverpool desde donde reviven todos los años que pasaron juntos desde que se conocieron porque eran vecinos y producirse un auténtico flechazo entre ellos.

La cinta recorre en forma de flashbacks los mejores instantes de la pareja y la dureza del momento en que un cáncer acabó de manera fulminante con la vida de la actriz, que se negó a recibir tratamientos y se refugió en Liverpool hasta que fue trasladada a Nueva York para morir, ya que como dice el hermoso título de la película, Las estrellas de cine no mueren en Liverpool. Con todos estos ingredientes, el resultado es una película sencilla y a veces un poco meliflua, pero que recrea con tacto y emotividad una historia de amor que en su día fue tabú y ofrece a Bening un papelón encarnando a aquella diva en un declive profesional y físico que guarda ciertos paralelismos con la esposa de Warren Beatty. Una actriz cuyo magnetismo resumió mejor que nadie Humphrey Bogart en la peli En un lugar solitario con estas palabras: “Nací cuando ella me besó. Morí el día que me abandonó. Viví unas semanas mientras me amó”.


CERVEZA RECOMENDADA


ST. PETER’S RUBY RED ALE Alcohol: 4,3 %. Amargor: N/F.
Para digerir el drama de esta emotiva historia de amor con sabor al viejo Hollywood, proponemos aquí esta cerveza de la clásica St. Peter’s Brewery que combina el glamour de su elegante botella y su presencia granate con esas notas que recuerdan al muy británico té. Toda una sorpresa elaborada con las aguas y los lúpulos característicos del Reino Unido que fue premiada en 2010 en el International Beer Challenge.

En cuanto al estilo, se trata de una Red Ale que al servirla muestra sus colores granates con brillos rosáceos y una delicada espuma ocre. Los aromas que desprende esta magnífica cerveza van de los maltosos con notas del café y frutas rojas maduras, hasta las notas a hierbas frescas y el ya nombrado té con presencia cítrica. Luego en boca predominan los tostados de la malta, los sabores a frutas del bosque y un ligero amargor final que hacen de esta birra un trago equilibrado. Además, su baja carbonatación y su moderado nivel de alcohol invitan a tomar una pinta tras otra de esta elegante cerveza.

 

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